Bono de deuda pública a 100 años

El gobierno de Macri colocó un bono de 2.750 millones de dólares a 100 años, con vencimiento en 2117, lo que muestra la decisión de resolver los problemas económicos locales acudiendo al endeudamiento público, lo que supone una hipoteca recurrente contra el conjunto de la sociedad.
La tasa que resulta de la colocación es del 7,9%, y pude variar por encima o por debajo de ese valor según evolucione su valorización en el tiempo y vaya si hay tiempo para que ocurra una u otra de las posibilidades. A los valores actuales, el pago anual de intereses suma 200 millones de dólares, con lo cual, en 14 años se habrá cancelado el equivalente del capital del bono y por lo tanto, los 86 años restantes, el país seguirá pagando esa suma cada año y al vencimiento cancelará el capital.
Se trata de un negocio redondo para los inversores, que podrán aguantarlo hasta el vencimiento cobrando los intereses, o lo negociarán en el mercado secundario de la timba del mercado especulativo mundial. Además, los bancos transnacionales que colocaron los bonos, obtuvieron una comisión de poco más de 3 millones de dólares.
Debe quedar claro que esos 200 millones de dólares deberán figurar en el presupuesto de gasto de cada año y por ende deben restarse de cualquier otro destino que imaginemos, la educación, la salud, la seguridad, el empleo, la previsión social, etc. Ganan los acreedores y especuladores y pierde el pueblo argentino.
Entre los argumentos del gobierno estaba pasar de una calificación internacional de país fronterizo a emergente, lo que supone mejores tasas de interés en los préstamos internacionales y un mayor acceso al crédito externo. Sin embargo, las consultoras no favorecieron la calificación esperada, demorando otro año para esa definición y con ello le insisten al gobierno con un mensaje de mayor radicalidad en el ajuste.
Los capitales globales pretenden mejores condiciones para sus inversiones, de riesgo o especulativas y exigen avanzar con un shock de ajuste, acelerando lo que denominan un ajuste gradual. Dicen gradual, pero los despidos de Atucha y muchos otros, dan cuenta de una persistencia en el ajuste como política regular del gobierno Macri.
Del mismo modo ocurre con la negativa de la negociación paritaria a los Judiciales o el retaceo a los docentes de las Universidades Públicas, que avanzan en medidas de fuerza para no iniciar las clases en el segundo cuatrimestre del presente año. El conflicto docente en general, de los judiciales y de los estatales muestran las dificultades para hacer realidad el ajuste, más allá de la gradualidad o del shock. El tema está asociado a las fortalezas de la sindicalización entre esos trabajadores.
El endeudamiento y el crecimiento del conflicto social se presentan en el marco de la dinámica electoral para renovación parlamentaria y lo que se juega en la política tiene dos ámbitos de confrontación.
Uno es de carácter institucional y se mide entre oficialismo y oposición, con dudas de posibilidades de polarización. El gobierno apunta a no perder pese parlamentario y a decidir la oposición para completar el mandato hacia 2019 y si se puede avanzar en el shock de ajuste.
El otro se presenta en la movilización y organización popular más allá de los partidos y la disputa electoral, máxime ante la crisis de alternativa política que deja a un conjunto importante de la sociedad sin representación política elegible.
La crisis es por arriba en tanto se disputa quien puede hacer gobernable al capitalismo en la Argentina. ¿Quién asegura estabilidad política y consenso para el arribo de inversiones externas? Es la discusión entre la ortodoxia discursiva del gobierno y su proclamación contra los derechos sociales y sindicales, y la heterodoxia discursiva del kirchnerismo (especialmente en la Provincia de Buenos Aires) y de la Alianza Massa - Stolbizer.
Pero también es por abajo, donde la disputa del consenso entre el pueblo es entre quienes imaginan que la estrategia popular se agota en lo posible dentro de la hegemonía capitalista y quienes pretenden ir más allá del orden del capital. Este debate se procesó por ejemplo en un encuentro que reunió en Buenos Aires a la Ministra de Trabajo de Alemania con un público diverso y representativo de las distintas centrales de trabajadores e intelectuales y estudiosos de la cuestión laboral en el país.
La reunión se realizó en la Fundación Estrategias y con el auspicio de la Fundación Ebert, donde junto a la ministra germana actuó como comentadora la diputada socialista Alicia Ciciliani. El motivo del cónclave era relativo a la digitalización en la producción y los desafíos para el movimiento obrero. Las posiciones diversas oscilaron entre la demanda de adaptación de los trabajadores a la denuncia del capitalismo y la ofensiva del capital contra el trabajo y la naturaleza.
Quedan claras las opciones. Una fuerte presión del poder local y mundial para restringir derechos sociales y mejorar las opciones de rentabilidad de los inversores, con la deuda como lubricante aun cuando eso demore una reactivación económica. Por otro lado, en lo electoral y social movilizado las expectativas de cambios dentro del sistema y finalmente una lógica de confrontación contra y más allá del sistema capitalista.
Son opciones no necesariamente complementarias y que auguran dificultades económicas, sociales, culturales y políticas en el corto y mediano plazo, con desenlace incierto.

Buenos Aires, 24 de junio de 2017

Deuda pública en expansión

Argentina funciona gracias al ingreso de capitales externos, no como capital de riesgo o inversión productiva, sino como préstamos o colocaciones especulativas.
Esta semana, el Ministerio de Finanzas informó sobre colocaciones financieras del 14/6 por 75.000 millones de pesos (equivalente a 4.800 millones de dólares) y 1.428 millones de dólares. Estos se componen de 500 millones de dólares en Letras del Tesoro a 224 días (vencimiento: 26 de enero de 2018), otros 500 millones de dólares en Letras del Tesoro a 364 días (vto.: 15 de junio de 2018) y 428 millones de dólares en Letras del Tesoro a 532 días (vto.:30 de noviembre de 2018).[1]
Suma más de 6.200 millones de dólares cuyo destino principal es el pago de deuda vencida, con el agravante que suma compromisos a futuro de cancelación de intereses que compiten contra otros gastos presupuestarios, sean de salud, educación, seguridad, empleo, entre muchos otros.
Vale el comentario ya que cuando se discute la orientación del gasto se insiste en que el Estado no tiene dinero, y no lo tiene porque el destino principal es la cancelación de intereses de una deuda que se acrecienta regularmente.
Por caso, puede discutirse la decisión gubernamental de cancelar pensiones de invalidez, que aun cuando se retrotrae la situación, lo que muestra es el sentido del ajuste fiscal, donde el privilegio pasa por los compromisos externos antes que la deuda social con la mayoría empobrecida de la población.
Según el Ministerio de Finanzas el stock de deuda pública ascendía a diciembre del 2016 a 288.448 millones de dólares y sin información fidedigna podemos afirmar que al presente superan los 300.000 millones de dólares, sin contar las deudas provinciales.
A diciembre del 2015 el stock era de 264.323 millones de dólares. En un año creció en 24.125 millones de dólares y la previsión para el 2017 aumentará sustancialmente, sea por los 38.000 millones de dólares autorizados por el presupuesto 2017, o por el nivel de vencimientos impagables con recursos genuinos ante el déficit fiscal y comercial, que solo puede cubrirse con ingresos de divisas del exterior.
Reservas internacionales y cancelación de deuda
El ingreso de capitales externos explica el crecimiento de las Reservas internacionales, que eran de 24.816 millones de dólares a diciembre del 2015 cuando asume el gobierno Mauricio Macri.
A marzo del 2017 crecieron hasta los 51.488 millones, más del doble. Los vencimientos del primer cuatrimestre del 2017 explican que a junio 2017 el monto haya bajado hasta los 44.641 millones de dólares que registra el BCRA.[2]
Se trata de una diferencia de -6.847 millones de dólares, que puede haber tenido destino en cancelaciones de intereses de deuda, que para todo el año se estiman en 15.000 millones de dólares.
Además de la deuda del Tesoro a que aludimos, vale considerar la abultada deuda del BCRA en LEBAC (Letras del Banco Central) y en pases pasivos (otras colocaciones onerosas del BC).
Según información del BCRA, las LEBAC suman 891.656 millones de pesos (equivalen a 56.107 millones de dólares para un tipo de cambio a 15,892)[3], contra una Base Monetaria de 794.101 millones de pesos. La base monetaria incluye la circulación monetaria y los depósitos en cuenta corriente en el Banco Central.
Así, resulta mayor la deuda del BCRA que el conjunto de la base monetaria y esas letras pagan 25,50% a 35 días, constituyendo un excelente negocio contra otras inversiones, caso del plazo fijo que el propio BC reconoce con tasas del 17,85% a 30 días.
El problema de la deuda pública es muy serio y condiciona al conjunto de la política económica de la Argentina, agravado con el argumento de que la relación deuda contra el PBI es baja, con relación a los niveles de endeudamiento de otros países.
De ese modo, es de esperar mayores niveles de deuda pública en tanto se generan las condiciones para el ingreso de capital de riesgo, las tan mentadas inversiones externas.
Bajar el costo laboral para atraer inversiones
Por eso no debe sorprender que el gobierno cargue otra vez contra los juicios laborales y que sirva para alentar las demandas de los grandes empresarios para bajar el costo laboral en la Argentina.
En el Diario La Nación se publica una nota que se titula: “Unánime apoyo de los empresarios al Presidente contra la "industria del juicio". Diferentes cámaras y dirigentes expresaron su preocupación por la elevada litigiosidad en los fueros laborales, que "atenta contra el empleo y la competitividad"; impacto en las Pymes.”[4]
La nota remite a los dichos de Macri en contra de la "mafia de los juicios laborales" y que "la proliferación de juicios obliga a los empresarios a evitar contratar gente".
Allí puede leerse al titular de la UIA, Miguel Acevedo diciendo: "Estuvimos conversando sobre el tema laboral y estamos totalmente de acuerdo con los dichos del Presidente del otro día, porque esto aumenta terriblemente los costos y no va en beneficio del trabajador, sino al contrario, porque hace que haya más trabajo en negro en vez de trabajo registrado".
Una declaración que hace profesión de fe sobre la impunidad empresarial que no registra el trabajo y condena a la inseguridad a millones de personas, que según la estadística oficial son un tercio de las trabajadoras y los trabajadores.
En el mismo sentido se expresan, según La Nación, organizaciones empresarias de la banca extranjera, la construcción y el comercio, en lo que queda clara la fuerte ofensiva del capital sobre el trabajo.
No se trata de un problema local, sino que esta ofensiva se expresa en las expectativas por cambios laborales y previsionales regresivos en trámite en Brasil y en la agenda de las clases dominantes a escala mundial.
La expectativa de las grandes empresas y del gobierno está puesta en las elecciones de octubre y en las condiciones políticas que se generen para disciplinar el conflicto social y la demanda de ingresos, en momentos en que se preparan las discusiones del Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil, la Productividad y el Empleo.
Es una agenda muy exigente entre una mayoría afectada en sus ingresos, con crecimiento del desempleo, del 9,2% y 9,9% de subocupación, según el INDEC para el primer trimestre del 2017.[5] La situación está agravada en el conurbano bonaerense con 11,8% de desempleo; 10,3% en el Gran Rosario y 9,6% en el Gran Córdoba. Se trata de los tres distritos de concentración de trabajadores y población.
La disputa es por el ingreso, entre propietarios de medios de producción altamente concentrados, una minoría, y la mayoría de la sociedad que vive de ingresos fijos y bajo las consecuencias del ajuste fiscal, el crecimiento de los precios (aun cuando tienden a bajar) y el escaso crecimiento que por ahora se solventa con más deuda pública.
Buenos Aires, 16 de junio de 2017



[1] Ministerio de Finanzas de la República Argentina. Resultado de la Licitación de Bonos del Tesoro en Pesos a tasa de Política Monetaria y de Letras del Tesoro. 14 de junio 2017. En: http://www.minfinanzas.gob.ar/resultado-de-la-licitacion-de-bonos-del-tesoro-en-pesos-a-tasa-de-politica-monetaria-y-de-letras-del-tesoro/ (consultado el 16/06/2017)  
[2] BCRA. Principales variables. En: http://www.bcra.gov.ar/PublicacionesEstadisticas/Principales_variables.asp (consultado el 16/06/2017)
[3] Ibidem
[4] Diario La Nación de Buenos Aires, Argentina, 16 de junio de 2017. En: http://www.lanacion.com.ar/2034115-unanime-apoyo-de-los-empresarios-al-presidente-contra-la-industria-del-juicio (consultado el 16/06/2017)
[5] INDEC.  Mercado de trabajo, principales indicadores (EPH). Primer trimestre de 2017En: http://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/EPH_cont_1trim17.pdf (consultado el 16/06/2017)

Argentina subordinada a la agenda del capitalismo mundial

Pasó Angela Merkel por la Argentina y elogió al Presidente y su política; antes Mauricio Macri visitó a Donald Trump con el mismo resultado; y aun antes había venido al país Barack Obama y desde otra visión al actual ocupante de la Casa Blanca también batió palmas por el rumbo local.
Son varios los jefes de Estado y Organismos Internacionales que elogian y saludan el proceso político de la Argentina, aun cuando no aparecen los resultados económicos.
Pese a la baja del índice de precios, la inflación continúa castigando a gran parte de la población, la que tiene ingresos fijos y bajos. El crecimiento es mínimo y proyecta una imagen de estancamiento, especialmente en la producción industrial, con sus secuelas de cesantías y suspensiones.
Lo que elogian es la subordinación del país al guión elaborado por ese poder mundial, al que lógicamente aspira integrar el gobierno argentino. Además, pretenden marcar el camino en la región, no ya con golpes blandos sino con consenso electoral.
Ese es el atractivo del Gobierno Macri para el poder mundial, el consenso que se apresta a recrear y confirmar en octubre para así afirmar el rumbo de la liberalización.
Intereses materiales por la liberalización
La cuestión de fondo es que atrás de unos y otros, los de afuera y los de acá, están las corporaciones transnacionales, los que definen las inversiones y que con sus ganancias acumulan y se valorizan en la renovada disputa por el poder y la dominación.
Por eso también, la crónica informa de visitas al país de líderes empresarios o cónclaves del presidente en el exterior con esos eventuales inversores.
Es un entramado de poder entre grandes Empresas, Estados nacionales y Organismos internacionales que disputan entre sí la orientación del destino mundial.
Todos ellos, las corporaciones transnacionales, los jefes de gobierno de los países capitalistas desarrollados y los organismos internacionales, todos, coinciden en destacar el rumbo asumido por el gobierno Macri.
Ahora Merkel elogió el camino hacia la apertura económica y el libre comercio, dejando la esperanza que eso fructificará algún día, si se es consecuente y disciplinado en las medidas que se impulsen para asegurar la inserción del país en el sistema mundial.
El discurso es reiterativo en loas a la liberalización, como si ésta política fuera nueva en el país. De hecho, nos remite a la lógica ortodoxa de los equipos de Martínez de Hoz o de Cavallo, emblemáticos en la aplicación de políticas de inserción mundial subordinada de la Argentina en las últimas cuatro décadas.
Institucionalidad del poder mundial
Argentina quiere integrarse en los ámbitos que definen el poder global y no es nuevo. Ello tiene antecedentes más atrás de las aspiraciones menemistas por integrarse al primer mundo y nos los recuerdan personajes de las clases dominantes cuando recuperan el destino de grandeza de la Argentina del centenario, lugar perdido desde la aspiración por la industrialización.
Por eso Macri insiste en el retorno a los “mercados”, que es su credo y su tradición familiar de empresario, y ahora tiene más sentido la pertenencia de Argentina al G20, que en 2008 apareció como el ámbito global desde la hegemonía del G7 (EEUU, Canadá, Alemania, Francia, Inglaterra, Italia y Japón) para ampliar el consenso con otros países que emergían a la visibilidad de inversores (China, Rusia, India, Brasil, México y Argentina, entre otros), y juntos encontrar salidas liberalizadoras a la crisis de entonces.
Merkel entregará la posta de la coordinación del Grupo de los 20 a Macri, ya que Alemania ejerce esa función este año y a la Argentina le tocará el próximo.
Además, la Argentina es sede entre el 10 y 13 de diciembre próximo de la Reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, OMC, con el propósito de estimular precisamente el libre comercio, forma eufemística para denominar el programa de máxima de los grandes capitales por apropiarse del mercado mundial.
Ambos jefes de gobierno, Merkel y Macri se interesan para que la cumbre próxima del G20 en Berlín, el 7/7/17 organice adecuadamente la agenda de discusión mundial favorable a la liberalización, con el condimento conflictivo que supone la presencia de Trump en el cónclave.
Todos quieren y profesan el libre comercio, el libre cambio y la libre competencia. Son líderes e ideólogos del orden capitalista. Sin embargo, cada quien atiende su juego. Trump aspira a desarmar a su favor la institucionalidad lograda en tratados o acuerdos internacionales en gestiones anteriores. Necesita hacerlo para cumplir con sus promesas de “hacer grande América otra vez” y mantener los consensos internos.
Merkel defiende los intereses de la hegemonía alemana en Europa, y Macri tiene la ilusión que su prédica por la liberalización, su credo ideológico, promueva la llegada de inversiones que tanto EEUU como Europa pretenden para sus territorios, salvo que el ajuste fiscal y la pérdida de derechos laborales y sociales hagan atractiva a la Argentina para las empresas extranjeras.
El debate por los acuerdos de París
Lo curioso es que todos lo critican a Trump por anunciar el retiro de EEUU de los acuerdos sobre el calentamiento global y el cambio climático, cuando EEUU, Alemania y otras grandes potencias son principales productores materiales y difusores de la contaminación en cada territorio que asienta sus empresas transnacionales.
Vale también para la Argentina que se propone el objetivo de llegar rápidamente al millón de autos producidos en el país y aspira hacer realidad, vía fractura hidráulica (fracking) la explotación de vaca muerta, al tiempo que celebra acuerdos para potenciar la depredación de la naturaleza en cómplices acuerdos con gobernadores e inversores de una producción primaria exportadora que más que progreso acelera la devastación.
Es un debate mentiroso el que se suscita entre los responsables del cambio climático, que con el modelo productivo profundizan el carácter depredador de un orden económico social que junto a la pobreza, la desigualdad y la explotación, ofrece campo arrasado con inundaciones y contaminación que afectan la flora, la fauna y nuestra vida.
Ni siquiera alcanza con la mitigación sustentada en los acuerdos internacionales y convoca a discutir a fondo la crítica a la forma hegemónica de la producción, la distribución, el cambio y el consumo, colocando por delante la convergencia de un metabolismo social y natural que ofrezca horizonte de continuidad a la vida.
Lamentablemente no es lo que se discute y todo queda en discursos diplomáticos que esconden el interés de las grandes empresas por asegurar su lógica de la ganancia, la acumulación y la dominación.

Buenos Aires, 9 de junio de 2017

Rentabilidad para los inversores como premisa de la recuperación económica

Resulta conocida la apuesta del gobierno por la atracción de inversores externos para recuperar el orden económico ante los límites locales, del sector privado o el público.
Las posibilidades de recuperación económica dentro del capitalismo remiten al crecimiento del consumo, de la inversión o del saldo favorable del intercambio externo. Es la ecuación que permite reproducir una lógica de acumulación.
Por eso, la decisión gubernamental se concentra desde el inicio de la gestión en las inversiones externas, siendo ese el foco de las visitas al exterior del presidente y su equipo, o lo que define las presencias extranjeras en Argentina en variadas iniciativas.
Bajo esas premisas no sorprenden las afirmaciones del Ministro de la Producción en estos días, Francisco Cabrera, al señalar que  “Argentina necesita inversiones y una de las razones por las que no llegan es porque la rentabilidad no es la esperada respecto del riesgo". Señalado en el Foro “Argentina-Unión Europea”[1]
Es un diagnóstico que le permite explicar el bajo desempeño de la actividad económica en el país, donde la opción por el ajuste supone una disminución del consumo, especialmente de los sectores de menores ingresos relativos, junto al balance negativo del comercio exterior derivado de la apertura importadora.
Al no haber consumo suficiente ni saldo positivo del balance comercial, todo se reduce a que lleguen inversiones desde el exterior y para eso hay que asegurarles rentabilidad. La necesidad gubernamental pasa por lograr que esas inversiones lleguen a la Argentina.
Esperaban una lluvia de inversiones externas
El gobierno imaginaba que su sola presencia en la gestión desde diciembre del 2015 y las concesiones originarias a la demanda de los grandes inversores atraerían capitales del exterior. Es evidente que no alcanzó con la devaluación, la quita de retenciones a las exportaciones y los pagos vía fortísimo endeudamiento público externo a los acreedores en conflicto.
No fue ni es tan simple que vengan inversiones a la Argentina, ya que además de los problemas globales, no solo del vecino Brasil, se suman cuestiones locales para demorar decisiones de inversiones productivas en el país. Entre otras, reconoce el Ministro, el retraso en materia de infraestructura y en la provisión de energía, la cuestión tributaria y muy especialmente las laborales, no solo salarios, sino capacidad de organización sindical y protesta social. Convengamos también que los elevados rendimientos financieros compiten con la actividad productiva.
Para eso se estructuraron los acuerdos económicos con China, que aun resta conocer su letra chica y capacidad real de ejecución, sin perjuicio de señalar nuevos mecanismos de dependencia tecnológica, económica y financiera que recrea con recurrencia el país.
A modo de ejemplo de lo que esperan, se reiteró por parte de Cabrera algunos anuncios de próximas inversiones en hidrocarburos no convencionales, en el yacimiento de Vaca Muerta. Es una apuesta a la reproducción de una matriz energética discutida en todo el mundo ante los problemas ambientales derivados del modelo productivo y la subordinación al petróleo, reiterando la dependencia tecnológica con las grandes petroleras, caso de los acuerdos YPF-Chevron.
Se trata de un tema que trasciende la coyuntura, en coincidencia con la decisión de EEUU de retirarse de los acuerdos de París, que son por cierto, muy limitados e incapaces de frenar la destrucción de la naturaleza que propicia el modelo productivo del capitalismo mundial. Pareciera que la Argentina apuesta en el mismo sentido que la estrategia estadounidense, que logró posicionar, luego de cuatro décadas, a EEUU como principal productor de petróleo del mundo gracias a la fractura hidráulica (fracking) para extracción de hidrocarburos no convencionales.
Argentina intenta continuar ese camino y ser plataforma de difusión en la región de la tecnología del fracking desde su lugar como segunda reserva mundial de gas no convencional (shale-gas) y cuarta de petróleo no convencional (shale-oil).
Todo para favorecer al capital externo
Queda claro que la opción gubernamental apunta a generar condiciones para atraer capitales externos y por eso promete una próxima reforma tributaria, atractiva para los capitales y desoyendo dos demandas que afectan el regresivo régimen impositivo de la Argentina.
Lo principal de la recaudación, más del 50% proviene del IVA y Ganancias, siendo muy regresivo el primero y el segundo se asienta muy especialmente en los ingresos de la cuarta categoría que aportan los trabajadores,
No dudamos entonces, que las reformas tributarias intentarán ser favorables para las ganancias de los inversores y ratificando la regresividad del régimen impositivo.
En materia laboral es evidente el objetivo gubernamental por reducir el costo salarial y laboral para mejorar la opción por las ganancias y la acumulación de capitales.
Desde el Ministerio de Trabajo se impulsan iniciativas políticas, jurídicas, ideológicas comunicacionales para disputar consenso contra los trabajadores y sus protestas.
La judicialización del conflicto social es un hecho creciente, a lo que se suman acciones coercitivas contra dirigentes sindicales, con sanciones que incluyen el encarcelamiento, e intervenciones bajo nuevas modalidades a organizaciones sindicales. Son prácticas exacerbadas y  que recuperan formas generalizadas en tiempos de dictadura. Se busca consenso social crítico a la lucha sindical, animando un clima social favorable al accionar “pro-patronal”.
No debe subestimarse el accionar ideológico comunicativo del gobierno en la disputa del consenso sobre el futuro económico, donde todo se resume en sostener la lógica de los capitales. Dice David Harvey que el enigma del capital remite a la naturalización del proceso de valorización, que lleva a todo tenedor de dinero a invertirlo para mantener su valor y acrecentarlo, pero también a la reproducción del ciclo desde el consumo, con lo cual la cotidianeidad reitera el modo de funcionamiento de la lógica de valorización de capitales. No solo actúan los inversores, sino también los consumidores.
Mucho más opera este proceso cuando las estadísticas oficiales reconocen el retroceso manufacturero en el país, con datos del Estimador Mensual Industrial (EMI) que indican que “...la actividad industrial de abril de 2017 presenta una caída de 2,3% con respecto al mismo mes del año 2016” y para “...el primer cuatrimestre del año 2017 con respecto al mismo período del año 2016 muestra una disminución de 2,4%”.[2]
Esa baja en la producción industrial explica el cierre de empresas, las suspensiones y los despidos, más la presión por reducir salarios o actualizaciones de ingresos, por lo que se requiere contrarrestar el imaginario sobre la evolución de la economía con accionar ideológico político. La respuesta es que hace falta crecer y para ello, generar condiciones favorables a la rentabilidad empresarial.
Según el gobierno, la demanda de los inversores pasa por darle continuidad a la lógica regresiva de la política del gobierno, lo que necesita consolidarse en la elección de octubre próximo. Por eso, ante la falta de resultados tangibles en materia económica, vale la ilusión de un tiempo futuro mejor bajo la lógica favorable a las ganancias de los potenciales inversores externos.
Es una cuestión política que exige exacerbar argumentos para una política contra y más allá de los intereses del capitalismo, lo que supone otro modelo productivo y de desarrollo. Lo que supone una preocupación de largo aliento y que sobrepasa los límites del proceso electoral en curso.
Buenos Aires, 5 de junio de 2017

Corrupción y modelo de desarrollo

El caso Odebrecht pone al desnudo el tema de la corrupción, en el centro de la discusión brasileña en donde se despliega una gigantesca protesta sobre episodios que salpican a los principales partidos y líderes del sistema político.
La norma de la empresa en el otorgamiento de coimas no se limita al territorio de origen, sino que se extiende a todos los ámbitos de acción de un grupo económico de origen en Brasil y con expansión transnacional en la región. Es una empresa translatinas, financiada como otras por el poderoso Banco de Desarrollo de Brasil, BNDS, como parte de la política del Estado brasileño.
No es distinto a lo ocurrido en otras latitudes y en todo tiempo pasado y presente. Es la historia de EEUU, de Alemania, de Japón y más reciente con los tigres asiáticos. Es el camino de la Ford o la General Motors en EEUU, de la Siemens en Alemania o cualquiera de las marcas de transnacionales conocidas y consumidas habitualmente por nosotros, en la alimentación, el transporte, los electrónicos, las comunicaciones o toda la actividad cotidiana sostenida con desarrollos tecnológicos de punta.
Siempre está el Estado nacional del capitalismo para sostener y empujar a sus capitales nacionales. En cada turno político, la vocación de gobierno apunta a sostener a sus empresarios amigos y la corrupción es ese camino de ida y vuelta entre gestores políticos de la sociedad y las grandes empresas. El famoso robo para la corona.
Capitalismo y corrupción son dos caras de la misma moneda, y con el caso Odebrecht y el ejemplo brasileño, que pronto puede llegar a la Argentina, se desnuda la forma de funcionamiento de la sociedad contemporánea.
Queda clara la connivencia de los distintos poderes del Estado para sustentar la lógica de las ganancias de las grandes empresas que dominan la cotidianeidad. Es algo que asocia economía y política y que atraviesa a toda la sociedad y su cultura. Por eso, en el 2x1 fue la sociedad movilizada la que disciplinó al poder republicano de los tres poderes, cómplices en distintos momentos para instalar niveles de impunidad.
En el 2x1 la movilización fue contra la impunidad de lesa humanidad y con Odebrecht se necesita confrontar social y masivamente a la corrupción instalada en la Argentina desde hace décadas.
La empresa Odebrecht no llegó ahora como contratista del Estado del gobierno Macri, ni es la única empresa que se reitera por años en una relación privilegiada con el Estado.
Es más, el Grupo Macri está asociado a negocios con el Estado desde hace décadas, más allá de las opciones políticas de los miembros más visibles del holding. El padre y el hijo hicieron alarde de diferentes opciones políticas en los últimos tiempos, algo que no les impide disfrutar de la plusvalía apropiada por su carácter de monopolio.
Muchos claman por el fin de la corrupción y eso nos llevaría a terminar con el régimen de la ganancia que asocia al Capital con su creación, el Estado capitalista. Este, el Estado, actúa desde la división de poderes para favorecer la inversión reproductiva de la lógica de explotación y valorización para la acumulación y la dominación.
Claro que todo ello funciona articulando la producción, la distribución, el intercambio y el consumo, en un círculo que intenta ser virtuoso para quienes lo definen. La corrupción es el lubricante que favorece la reproducción de estas funciones del orden económico y estimula el proceso inicial que se resuelve en quien decide invertir para activar el proceso en su conjunto.
Es lo que lleva a Macri a buscar inversores para activar la economía, vengan de EEUU, Europa, Japón o China, y más allá de donde se realice el ciclo completo de la distribución, el cambio o el consumo, especialmente en un mundo sin fronteras según sostiene la política hegemónica en nuestras días, el mal llamado neoliberalismo, que como dijimos muchas veces no es ni nuevo ni liberal.
Los que deciden el ciclo económico son los inversores, la burguesía, y Pedro Paz, querido profesor e investigador jujeño de Economía Política, fallecido en 1989 sostenía que al no haber burguesía nacional en Argentina que sustentara un proyecto capitalista local, ese lugar estaba destinado a ser ocupado por el Estado Nacional, y que el peronismo desde 1946 había apuntalado ese modelo, con sustitución de importaciones para alimentar el crecimiento de la clase trabajadora, una burguesía local y el consumo social masivo, junto a la distribución fronteras adentro (mercado interno).
Pedro Paz acaba de ser homenajeado en la Universidad Nacional de San Luis, en la Facultad de Economía, Derecho y Ciencias Sociales con sede en Villa Mercedes. Se conformó allí un Centro de Pensamiento Crítico que lleva su nombre. En la inauguración del 24/5/2017 se recuperaron esas tesis del intelectual argentino que desplegó sus enseñanzas en la región latinoamericana, corrido por dictaduras, golpes y clases dominantes asociadas a la corrupción y a la muerte.
Claro que su recuerdo ocurre no ya en tiempos del desarrollismo y su crítica, de políticas keynesianas para salvar al capitalismo ante la presencia de una sociedad bipolar entre 1945 y 1975, los “treinta gloriosos”. Desde los 90 existe otro mundo, y la ofensiva capitalista contemporánea, desde 1973/76, entre Chile y Argentina, no admite de reformismos, y el consumo está solo pensado para las capas de más altos ingresos y la supervivencia para la mayoría de la sociedad.
Por ende, el proyecto sobre modelo productivo y de desarrollo tiene que pensarse bajo los parámetros de la dominación transnacional e imperialista, o en perspectiva de independencia y liberación.
Acaba de pasar el 25 de mayo (1810), día de conmemoración de revolución y estamos en vísperas del 29 de mayo (1969), día de recuperación de una de las grandes revueltas obreras de la Argentina.
En ambas fechas se le puso límite a la dominación, a la dependencia colonial en un caso, a la dictadura en el otro. Ahora, en tiempos de debate electoral, quizá nos inspire la gesta libertadora de aquellas efemérides y retomar debates de época para que el desarrollo no reproduzca la lógica consumista del modelo productivo hegemónico.

Buenos Aires, 26 de mayo de 2017

Argentina entre China y Brasil

Argentina tiene serias dificultades económicas y el diagnóstico gubernamental apuesta a resolverlas con inversiones externas, muy esquivas luego de año y medio de asumido.
La iniciativa de Macri fue intensa en sus viajes al exterior y en organizar actividades locales para el desembarco de dirigentes políticos de los principales países capitalistas. Recibió a Obama y visitó a Trump; se codeó en varias ocasiones con los principales Jefes de Estado y recibió elogios por el rumbo de la política económica, muy especialmente de los organismos internacionales. Las grandes empresas fueron tentadas en foros locales y globales, y en más de una ocasión se enunciaron voluntad de inversión, que solo se materializan a cuenta gotas.
Vale mencionar que la demanda para inversiones apuntaba a consolidar una tendencia hacia la disminución del costo de producción en materia fiscal y salarial. Es una lógica histórica del capital hegemónico, tendiente a bajar costo laboral y fiscal, sustentando su rentabilidad a costa del Estado las trabajadoras y trabajadores.
Sin inversiones externas no hay lógica de valorización productiva y mientras tanto, la Argentina empuja inversiones especulativas, sea por altas tasas de interés ofrecidas por el BCRA como consecuencia de su política monetaria, como por la apertura de la cuenta de capitales que estimula el ingreso de divisas, principalmente para engrosar el endeudamiento público. Así, lo real es la valorización del ciclo del capital dinero por encima del ciclo del capital productivo. Una reiteración de ciclos económicos que subordina al país a mecanismos especulativos de elevado costo social.
Expectativas en inversiones chinas
La ausencia de inversores estadounidenses o europeos, llevaron a los anuncios recientes provenientes de China, algunos de los cuales no son novedad y fueron oportunamente criticados por la gestión actual cuando eran opositores.
En general, son anuncios relativos a infraestructura para energía por cifras millonarias. Se reiteran los anuncios de las represas patagónicas sin los estudios medio ambientales finalizados, situación que las viene frenando hasta el momento. Se agregan represas en otros territorios y sobresale el anuncio de la construcción de dos nuevas centrales de energía nuclear por 12.500 millones de dólares. Los anuncios de construcción de las represas generaron históricos debates relativos a la cuestión medioambiental, agigantadas con el anuncio relativo a energía nuclear.
No se conoce la letra chica de los acuerdos, ni los plazos de ejecución, pero la práctica indica que para China todo es un paquete que incluye financiamiento, empleo de fuerza de trabajo y compra de tecnología china, con límites para imaginar el impacto en fuentes de empleo local y desarrollos tecnológicos propios. La dependencia tecnológica es un problema histórico que afianza la subordinación del país sobre el sistema mundial.
Es evidente que la tradición familiar Macri en las relaciones con el gigante asiático puede rendir frutos, ahora bajo signo de gobierno distinto al ciclo anterior entre 2003 y 2015.
Argentina consolida el creciente papel de China en las mutuas relaciones económicas, con fuerte déficit comercial. En 2016, las importaciones desde China sumaron 10.483 millones de dólares, contra solo 4.661 millones exportados desde Argentina. El saldo negativo alcanzó los 5.822 millones de dólares.
Este saldo pretende revertirse y no queda claro cómo lo hará la Argentina en proceso creciente de primarización y destrucción de su sector manufacturero.
Todo indica la profundización de ese saldo negativo del comercio bilateral, que en enero pasado fue de -566 millones de dólares y de -456 millones en febrero, totalizando en el primer bimestre nada menos que -1.022 millones de dólares.[1]
La relación comercial con China es creciente desde la sojización favorecida por la generalización de los transgénicos en la producción. Hacia fines del mandato de Cristina Fernández, apareció con fuerza el papel financiero de China con una operación en moneda china (Yuan) por el equivalente de 11.000 millones de dólares. En paralelo se afianza el papel inversionista en Argentina.
Brasil es de temer
Si China es el segundo socio comercial de Argentina y preocupa la subordinación externa, la situación se agrava cuando incluimos en el análisis la situación presente de Brasil de Temer, que como indicamos en el subtítulo es de temer.
¿Por qué preocupa? Veamos los datos[2]. Argentina importó desde Brasil en 2016 por 13.674 millones de dólares y exportó hacia Brasil por 9.028 millones de dólares, con un saldo negativo de -4.647 millones de dólares.
En enero pasado, el saldo fue -336 millones de dólares y creció en febrero a -626 millones de dólares, con un total para el bimestre de -962 millones de dólares.
La actual crisis en Brasil provocó una devaluación de la moneda brasileña (el Real) superior al impacto sobre la cotización de la moneda argentina contra la divisa estadounidense, abaratando las exportaciones desde Brasil y encareciendo las que salen desde la Argentina.
No resulta así un buen pronóstico para el país la crisis brasileña, por lo menos en el corto plazo, mucho menos con una política industrial que afecta la capacidad productiva industrial con una capacidad ociosa del orden del 40%.
Brasil y China, primero y segundo socio comercial de la Argentina generan lo principal del déficit comercial, sumando entre ambos 10.469 millones de dólares en 2016 y 1.984 millones de dólares en el primer bimestre del 2017, agravado en la situación general del sector externo con el déficit por servicios.
El total de la cuenta corriente (mercancías, servicios y rentas) fue deficitaria por -15.024 millones de dólares, que como sabemos, para cancelar ese saldo negativo, hubo que ingresar divisas por 29.131 millones de dólares (saldo total de la Cuenta Capital y Financiera), que incluye un crecimiento de Reservas Internacionales por 13.725 millones de dólares. El ingreso de esas divisas constituye básicamente deuda pública: 21.099 millones de dólares del Gobierno Nacional y 7.307 millones de dólares los Gobiernos Provinciales.
Terminar con la dependencia externa
Aun cuando al cierre de la misión externa en Japón, Macri anunció nuevas inversiones de Toyota en Argentina, los datos del sector externo local y la realidad de la producción industrial demuestran la orientación del modelo productivo del capitalismo en el país.
Asistimos a la consolidación de un modelo primario exportador, de escasa industrialización, afirmando el escaso valor agregado bajo la modalidad de “armaduría”, todo sostenido con endeudamiento público que paga el trabajo social conjunto de la Argentina y reproduce el carácter subordinado del país.
Todo lleva a una mayor degradación de las condiciones de vida de la población y por eso se sostiene y crece el empobrecimiento, junto a una nueva ronda de ofensiva contra los salarios, las condiciones de empleo y la seguridad social de trabajadores activos y pasivos.
Resulta imprescindible frenar el proceso histórico de dependencia y generar condiciones para otro modelo productivo y de desarrollo, que cuestione estructuralmente el modo actual de organizar económicamente la sociedad, lo que supone un debate social amplio y una confrontación política con el poder y sus beneficiarios locales y externos.
El tiempo electoral puede ser propicio para esta discusión, solo si se puede superar la discusión entre las políticas vigentes y una concepción que se limite a reformas en el marco de lo que se permite sin cambiar estructuralmente la organización económica de la sociedad en Argentina.
Nuestra consideración apunta a generar un movimiento social organizado en asamblea o congreso popular que pueda discutir el presente para transformarlo en la perspectiva de resolver necesidades sociales insatisfechas.
Por las condiciones históricas del desarrollo de la Argentina, los trabajadores y trabajadoras pueden asumir esa tarea desde un bloque social con una estrategia que articule las demandas del movimiento obrero y popular.
Buenos Aires, 20 de mayo de 2017



[1] Ministerio de Hacienda de Argentina, en: http://www.minhacienda.gob.ar/secretarias/politica-economica/programacion-macroeconomica/  (consultado el 20/05/2017)
[2] Ibidem

Hay un gran verso en el discurso ideológico y político del gobierno de Macri. Entrevista realizada por Mario Hernández

M.H.: Comentame sobre el Encuentro de Pensamiento Crítico que se desarrolló en la CTA Autónoma.

J.G.: Fue una reunión convocada por el Instituto de Estudios y Formación de la CTA, junto a la Asamblea Argentina Mejor sin TLC, un movimiento que surgió hace un año en el local de la CTA precisamente. Se han hecho audiencias públicas en el Parlamento, varias reuniones y hay un plan de acción importante porque del 11 al 14 de diciembre próximo va a sesionar en la Argentina la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Hay una ministerial de la OMC, van a venir los representantes de todos los países de la Organización donde actualmente hay 154 países como miembros, que tienen como objetivo la liberalización de la economía mundial. La OMC promueve una mayor apertura de la economía mundial. Lo que hoy estuvimos haciendo fue discutir con varias organizaciones sociales, entre las cuales por supuesto estuvo la CTA y sectores de la CGT, de la Federación de Comercio que estudian mucho el tema de la liberalización comercial, porque uno de los ejes de la OMC es la liberalización de los servicios; eso significa que las grandes transnacionales y los gobiernos liberales alientan una liberalización de las telecomunicaciones, por ejemplo, de la banca, el tema es que entren y salgan libremente las mercancías, los servicios, el capital en general y uno de los temas que se va a considerar fuertemente en diciembre es el de la liberalización del comercio electrónico, algo que en general a mucha gente le suena lindo, porque desde tu casa podés comprar lo que quieras.
Hace poquito Macri recibió a uno de los gerentes de una de las transnacionales del comercio electrónico, un chino, con quien hablaron de que esa empresa va a vender productos argentinos en el mundo, entonces más de un pequeño o mediano productor se siente contento porque imagina que le va a poder vender al mundo, si hay recesión en Argentina es bueno poder venderle al mundo. Pero no se dan cuenta de que ese discurso en realidad es generar las condiciones para liderar el mercado mundial y que en todo caso Argentina destruya lo poco que tiene de industria local, ya que las condiciones de competencia de la producción mundial destruye la producción local. Esto ocurre con los textiles, los calzados, la industria del juguete. Una vez que por razones de precios bajos se sustituya la producción local de lo que sea, alimento, calzado, vestimenta, maderas, juguetes, muebles, inmediatamente subirán los precios. Es como cuando se discute el tema de las empresas low cost, vamos a poder hacer viajes a precios más baratos mientras se instalan, pero una vez que lo hagan, reemplazarán las rutas de la o las aerolíneas actuales, en este caso Aerolíneas Argentinas, y después van a subir el precio de los pasajes.
Hay un gran verso en el discurso ideológico y político del gobierno de Macri que es lo mismo que ocurre con Trump que habla contra la globalización, pero vemos que el presidente de EE. UU. lo que empuja es institucionalizar el dominio de las empresas estadounidenses en EE. UU. y en el mundo.
Ese es el discurso de la OMC que habla de libertad de mercado cuando lo que domina son las grandes transnacionales, entonces lo que vamos a tener en Argentina es una discusión de los representantes de los gobiernos de los países del mundo, de EE. UU., Europa, Japón, China que ha hablado muy bien de la OMC y lo que se pretende es una mayor apertura de la economía.
Lo interesante de lo que se está discutiendo es que cuando una empresa se encuentra en desventaja con un servicio estatal, lo que el Código de libre comercio establece es que hay que subvencionar a la trasnacional para que compita de igual a igual con el Estado. Algo así como que las trasnacionales siempre ganan, cuando tienen y cuando no tienen dominio del mercado. Es lo que ha pasado en la Argentina no solo en este gobierno sino también en el anterior, con los subsidios que reciben las empresas petroleras para explotar ese insumo tan importante que son el petróleo y el gas en Argentina.
Muchas veces se habla del subsidio a los servicios públicos, al transporte, a la electricidad, etc., y no se considera que en Argentina se subsidia fuertemente a las petroleras que son empresas que dominan la economía mundial a través de la explotación de un insumo tan estratégico como son el gas o el petróleo. Así que la acción de hoy fue comenzar a generar las condiciones para formar un gran movimiento popular y social, que así como entre el 2001 y 2005 luchó contra el ALCA, la idea es ahora poner en discusión los argumentos por la liberalización y una campaña que desnude los verdaderos objetivos de esto.
Se estuvo planteando que podría convocarse para el próximo 24 de junio una asamblea nacional que trate de juntar a múltiples organizaciones de lucha social contra las trasnacionales y el modelo productivo sojero, megaminero, de apertura a la circulación de capitales para que todo eso que hoy lucha en la Argentina pueda articularse en una dimensión conjunta contra una reunión tan importante como la de la OMC.
Se dijo que diciembre va a pasar, pero más allá de lo que se acumule para protestar contra la presencia de la OMC en Argentina, hay que ver una lucha en continuado, porque si ahora Alemania es la coordinadora del grupo de los 20 a partir del año que viene Argentina lo hará y ese grupo que estará reunido aquí en julio de 2018, es autoerigido y discute cómo salir de la crisis mundial. En él están EE. UU., Europa, China y Japón y por América Latina Brasil, México y Argentina. Las orientaciones que este grupo tiene para salir de la crisis capitalista mundial es profundizar la lógica neoliberal, mucho más con las características de los gobiernos que hay hoy en estos países.

M.H.: Mencionaste el subsidio a las petroleras y es el subsidio que precisamente se le niega a Sancor a pesar de ser la leche un producto vital.

J.G.: Lo que pasa es que en el caso de Sancor la gran presión es contra los trabajadores, la excusa del gobierno para no hacer un aporte crediticio es que el sindicato tiene que resignar un aporte que hace la patronal y el argumento es que Sancor no es rentable por culpa de ese aporte que se hace por cada trabajador.
Vinculado al tema de las petroleras, no olvidemos que en el acuerdo de éstas estuvo también el sindicato petrolero para que los aumentos salariales tengan que ver con el crecimiento de productividad. Digamos que lo que el gobierno hace con los trabajadores de Sancor es lo que hizo con los trabajadores petroleros de la Patagonia, es lo que empujó a firmar con los trabajadores de la industria automotriz, recuerden que el año pasado empezaron con suspensiones y despidos.
El gobierno está aplicando una política de subsidios a las empresas en combinación con una política de disciplinamiento del conflicto social y de lograr que algunas organizaciones sindicales vinculadas con las patronales y el Estado modifiquen acuerdos colectivos históricos.
Macri planteó que estamos en el siglo XXI y que hay convenios colectivos que son propios del siglo XX. Algo así como que los derechos laborales atrasan en relación a un capitalismo moderno y contemporáneo. Porque la ideología, la política y los intereses del gobierno argentino son altamente favorables a la salida de la crisis capitalista por el lado de la ganancia. Por eso la gran preocupación de Macri para que lleguen las inversiones que nunca llegan, porque el sistema mundial está en crisis, porque aparece la excusa de que la Argentina es cara en términos de costos de producción y costo salarial y, por lo tanto, hay una presión para bajar ese costo de producción considerando al salario en general como un costo, entonces se buscan múltiples maneras de disciplinar.
El epicentro no es tanto los trabajadores petroleros o los lácteos sino la puja con los docentes, que tiene carácter nacional, tal como ocurre en otros países donde la ofensiva de las clases políticas dominantes y las derechas ha sido muy fuerte, entonces disciplinar al movimiento sindical docente es la puerta para lograr condiciones más generales en el movimiento obrero.
Hay que apuntar también que el movimiento obrero tiene complicidades de conducciones sindicales que facilitan estos acuerdos que apuntan a modificar estructuralmente los convenios colectivos y a satisfacer la demanda de los grandes inversores para que sean rentables sus inversiones en la Argentina, que es lo que piden estos grandes inversores y que es lo que van a demandar en la reunión de la OMC en diciembre.


La Argentina de hoy es hija directa de la imaginada por los genocidas de la dictadura cívico- militar-religiosa


M.H.: Precisamente analizando el 2x1 hablaste de las rémoras de la dictadura.

J.G.: Uso esa expresión porque nos trae a colación los objetivos de máxima que se planteó la dictadura militar en 1976: reconvertir el capitalismo en Argentina y yo digo que en estos años, desde ese entonces a la actualidad, ha habido matices, no todos los gobiernos son iguales, no es lo mismo uno dictatorial que uno democrático, pero aun dentro de los constitucionales, no son lo mismo aquellos gobiernos que explícitamente adhieren a un proyecto de la reestructuración regresiva de la economía, la política, la sociedad que aquéllos que enarbolan la crítica a las políticas neoliberales y más retrógradas.
En realidad lo que se ha consolidado es el proyecto que imaginó Martinez de Hoz y las clases dominantes de nuestro país durante la dictadura militar y que progresivamente se ha ido aplicando. Un salto muy importante fue en los años noventa, pero esos cambios estructurales no han sido revertidos, tenemos la Ley de identidades financieras de 1977 todavía, la primarización de la economía argentina se continuó, los acuerdos con Chevron para el fracking vienen desde antes, más allá de las críticas a las políticas neoliberales, por lo tanto, lo que pongo de manifiesto es que las clases dominantes cada vez que pueden avanzan explícitamente, y si no pueden hacerlo de esta manera lo hacen por lo bajo.
En Argentina siempre se avanzó sobre la política especulativa que se definió con la Ley de entidades financieras de 1977, por eso nunca se cambió. El Banco Central, con muchos matices de personas que intentaron reorientar la política monetaria, cambiaria, en otro sentido terminaron sustentando una extranjerización del capital financiero tal como existe hoy. Pero está claro que el modelo productivo primario, exportador, sojero, megaminero, de armaduría en la industria, de subordinación y dependencia en el endeudamiento, aun cuando en los últimos años la relación producto bruto/deuda disminuyó, en realidad es la excusa del gobierno actual para decir que es baja, que un país como EE. UU. está en el 100% o un poco más, países como España en el 200%, Japón mucho más, entonces Argentina tiene posibilidad todavía de seguir endeudándose.
Entonces hay cuestiones estructurales que vienen desde hace más de 40 años y que obviamente en un gobierno amigable a esto como lo es el de Mauricio Macri se avanza en el mismo sentido. Y ese clima que se genera desde el Ejecutivo, es el que le da aire al Poder judicial para ahondar en esta resolución de la Corte Suprema con el 2x1.
Pero también señalo que el 2x1 es gracias a los nuevos jueces sugeridos por este gobierno, pero aprobados mayoritariamente en el Senado de la Nación por los senadores opositores. En realidad lo que se pone de manifiesto en la Argentina actual es el carácter republicano del sistema capitalista. El Poder judicial expresa su carácter reaccionario con el 2x1 e incluso el Jefe de Gabinete se da el lujo de criticarlo, la gobernadora de provincia de Buenos Aires también, es curioso, pero la Corte Suprema de Justicia funciona como tal a sugerencia de jueces propuestos por el Poder Ejecutivo anterior y por el actual y ratificado por el Poder legislativo anterior y actual. Por lo tanto, hay una connivencia de poderes que es lo que define el carácter republicano del sistema político en la Argentina. El poder republicano en la Argentina está articulado e integrado por estos tres poderes, con lo cual si bien la orientación de la movilización está muy orientada contra la Corte Suprema de Justicia, en realidad hay que orientarla contra la Corte, el Poder judicial y el legislativo que la apañan y viceversa. En definitiva, aunque hay voces del Poder ejecutivo críticas es el mismo que ha creado este clima social.
Pero este clima social alguien puede argumentar que tiene que ver con el consenso electoral logrado por Cambiemos en 2015, y esto es real, por eso hoy necesitamos discutir muchos argumentos con la sociedad, porque convengamos que en la próxima elección de octubre el gobierno va a intentar que ese apoyo del 2015 se transforme en un consenso político más consciente para avalar la votación de medio turno en octubre de 2017. Eso exige, más allá de a quién votemos cada uno, la capacidad de organizar a la sociedad argentina para un debate profundo de lo que significa el 2x1. No es solo una cuestión de Derechos Humanos que en sí misma es tremendamente importante, sino que en realidad las clases dominantes están buscando el perdón a los ejecutores que generaron la posibilidad para la transformación reaccionaria en la Argentina.
El 40% de pobres que hay en nuestro país, tiene que ver con la organización económica de la sociedad argentina construida en los últimos años. Las consecuencias actuales son producto de lo acontecido en los últimos años. Cuando a veces se habla de la lucha del pueblo de Jáchal, por ejemplo, hay que pensar que estos pueblos que se levantaron contra el impacto de la megaminería fueron poblaciones manipuladas con los beneficios que traían las inversiones.
Menciono Jáchal porque San Juan tuvo una de las votaciones más importantes para el proyecto pro mega minero, y no pro por el PRO, sino porque el gobierno de San Juan de los últimos años fue socio directo en los negocios y la promoción de la megaminería a cielo abierto en San Juan que hoy sufre las consecuencias de la contaminación de sus ríos.
Por esto es muy importante la batalla de ideas para discutir con la sociedad que si la Corte Suprema aprueba el 2x1 es porque siente el aval del Poder legislativo y ejecutivo y de alguna manera de la sociedad que convalida. Por eso fue muy importante la dimensión masiva de la marcha del 10/5 y que haya habido finalmente voluntad de marcha unificada. Lo importante es que la sociedad asuma que hay un debate actual que recrea en las condiciones del 2017 los debates que había allá por el 75/76 cuando se generaron las condiciones para el golpe de Estado y cuando éste empezó a sentar las bases de la Argentina contemporánea.
La Argentina de hoy es hija directa de aquella Argentina imaginada por los genocidas de la dictadura cívico-militar-religiosa. Por eso creo que es mucho más que un debate jurídico, incluso más de un jurista pretende esconderse detrás de un debate legal, la propia Elisa Carrió ha hecho declaraciones afirmando que desde el punto legal es válido lo que se ha hecho, aunque dice que moralmente es incorrecto, pero el problema no es la Corte que falla a derecho sino que es un problema del Poder legislativo que no impidió con leyes que la Corte avanzara por este camino.
Creo que en definitiva está mostrando la complicidad de los tres poderes de la República y lo que exige es que el movimiento popular asuma el carácter soberano del Poder constituyente y se genere un debate a conciencia para intentar disputar no solo la política y la economía, sino la cultura, la sociedad en su conjunto. Creo que este episodio ha generado una conmoción que motiva que algunos en sentido oportunista se pronuncien en contra. Va a ser muy importante que la sociedad se movilice en contra. El 10/5 y todo lo que siga porque es una batalla larga.

M.H.: Hablás de batalla de ideas, de recrear los debates del ´75/76, creo que justamente ubicás el tema de la decisión de la Corte Suprema como una decisión de carácter político. Yo no suelo polemizar con mis entrevistados pero te quiero señalar algo, leyendo tu artículo “Las rémoras de la dictadura” creo que está demasiado centrado en la cuestión económica y tengo una diferencia en cuanto a esto, creo que si bien el golpe de Estado tuvo un objetivo económico, fue fundamentalmente político para derrotar al poder del trabajo.
En Argentina durante los ‘70 se habló de aquel famoso empate histórico que alguna vez mencionaron Portantiero y Murmis y creo que una vez que la balanza se empezó a inclinar a favor de los trabajadores, poniendo en riesgo el poder político de la burguesía, ahí intervinieron las Fuerzas Armadas cuando todas las otras mediaciones fracasaron, incluido Perón y el peronismo.

J.G.: No tengo matices, porque si algo pongo en el artículo es la relación entre economía y política, expresamente. Cuando hablo de economía hablo de organización económica de la sociedad, no hablo de economía, sino de orden económico social cultural, es un proceso integral. No se puede disociar una cosa de la otra. Lo que estaba pasando en el ´74/75 estaba afectando la tasa de ganancia, entonces no es solo una cuestión de poder político.
La Argentina nunca dejó de ser capitalista. Yo matizo y digo que no es lo mismo un gobierno constitucional que uno dictatorial e incluso matizo dentro de los gobiernos constitucionales. Hasta uno puede discutir que Argentina nunca salió del neoliberalismo a pesar de haber tenido gobiernos críticos hacia éste. Incluso tempranamente Alfonsín se enfrentó con Reagan en 1984 y su Ministro de Economía, Grispun, amenazó con que si EE. UU. no bajaba la presión sobre Argentina, nos podíamos convertir en una nueva Cuba.
Yo no me imagino que Alfonsín estuviera pensando en avanzar en un camino por el socialismo como sostiene la revolución cubana, pero evidentemente era un discurso distinto al que había en la dictadura, así como en los últimos años de gobiernos kirchneristas también hay matices respecto del discurso menemista, del de la Alianza y la crítica a las políticas neoliberales también se sustentaron en habilitar la anulación del Punto final y la Obediencia debida, que es lo que alentó todos los juicios y encarcelamientos. Por eso la Corte toma una medida que es política y dice que a los que fueron enjuiciados en una determinada correlación de fuerzas políticas, porque la anulación del Punto final y la Obediencia debida tienen que ver con la concentración de fuerzas populares gestada en torno a la crisis del 2001, a pesar que en 2001 no hay anulación, les corresponde el 2x1.
Yo fui partícipe y co-autor con Floreal Gorini quien presentó la Ley de anulación que luego retomó Patricia Walsh, que es la ley que Néstor Kirchner desde el Poder ejecutivo avaló para que el Congreso la votara y cuando muchos grupos de Derechos Humanos no creían que se podía anular, salió una anulación.
Los juicios, los encarcelamientos en este momento del gobierno Macri, es cuando las clases dominantes entienden como el tiempo de retrotraer la situación. No pudieron evitar los juicios ni los encarcelamientos, entonces aplican el 2x1.

Estas son todas cuestiones políticas, no se puede hablar de economía al margen de la política ni de la política al margen de la economía, la fragmentación de un ámbito de la economía y un ámbito de la política solo tiene sentido desde el punto de vista didáctico, la realidad es integral. No se puede compartimentar. Por eso no tengo matices con lo que decís y creo que el artículo va en ese mismo sentido. 
Buenos Aires, 9 de mayo de 2017