La mirada estratégica del presente desde el CHE

La semana pasada se cumplieron 50 años del asesinato de Ernesto Che Guevara y estuve en La Habana participando de la III° Conferencia de Estudios Estratégicos “Transición hacia un nuevo orden internacional: desafíos, amenazas y oportunidades”, organizada por el Centro de Investigaciones de Política Internacional, CIPI.
Me tocó exponer en el panel especial: “La dinámica entre la Revolución y la Contrarrevolución en Nuestra América: algunas miradas en ocasión del 50 Aniversario de la inmortalización del CHE”, compartiendo la mesa con Hugo Moldiz de Bolivia, Darío Salinas de México y Luis Suárez Salazar de Cuba.
Junto a importantes debates pude visitar la sede de la Central de Trabajadores de Cuba, CTC y compartir diagnósticos y propuestas con los compañeros de relaciones internacionales de la central cubana, principalmente en la perspectiva estratégica del movimiento clasista, muy especialmente en lo relativo al Encuentro Sindical Nuestra América, ESNA, y los desafíos en la confrontación con la Organización Mundial de Comercio, OMC, que organiza la 11° Ministerial en diciembre próximo en Buenos Aires y se espera una importante semana de acción global entre el 10 y 13 de diciembre del 2017, pero también las acciones a desplegar en el marco de la coordinación argentina del G20 para el 2018.
Además, y al cierre de la semana, pude compartir con las autoridades de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba, la ANEC, el 2° Encuentro Internacional “Gestión y Dirección Empresarial”.
Sean los debates intelectuales organizados por el CIPI; el intercambio sobre el presente y el futuro del movimiento obrero en la CTC; o los desafíos de la organización económica en Cuba favorecido por la ANEC; todos ellos configuran un mapa intelectual, político, social y organizativo para discutir la transición del capitalismo al socialismo.
Eso creo es lo estratégico en mi opinión y es claro que muchísimos no coinciden con este planteo y sustentan que solo se puede hacer lo que es posible, que solo admite reparaciones sociales parciales en el marco de una brutal ofensiva capitalista.
Es muy curioso cómo se recupera al CHE al tiempo que se dice que solo hay lugar para algunas reformas en un presente de ofensiva del capital y defensiva del movimiento popular.
¿Qué pensaba el CHE en vísperas de la revolución Cubana?
¿Acaso estaban dadas las condiciones ideales para tomar el cielo por asalto?
¿En su experiencia militante y combatiente en África o Sudamérica, qué condiciones existían y cuáles aspiraba a crear?
En definitiva, ¿cuál es el momento para proponerse la confrontación con el capitalismo y continuar la experiencia del tránsito al socialismo brevemente ensayada en la Comuna de París hacia 1871, o a 100 años de la Revolución en Rusia?
Todo eso aún revuela en mi mente ante los intercambios en Cuba, con el CHE como trasfondo de la discusión.
El CIPI organizó la actividad académica en conjunto con CLACSO, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, también a sus 50 años de existencia y por eso su Secretario Ejecutivo, Pablo Gentili, inició las reflexiones con un repaso de los problemas de nuestro tiempo con mirada regional, desgranando los efectos de la desigualdad y las restricciones a la democracia, con fresco repaso sobre los desafíos para el pensamiento y la práctica social e intelectual.
Presente y futuro cercano del mundo
Variadas opiniones sobre el presente y futuro cercano del sistema mundial se presentaron, destacando intervenciones relativas a EEUU, a China, a los cambios en la tecnología y el mundo del trabajo, el modelo productivo y de consumo, la especulación y militarización de la sociedad; las iniciativas políticas de las derechas y las clases dominantes en el mundo, tanto como el balance de la experiencia socialista por un siglo, especialmente Cuba y las iniciativas populares de carácter alternativo. Todo matizado a la luz del legado del CHE.
Elocuente resultó la presentación de José Luis Rodríguez, investigador del Centro de Investigación de la Economía Mundial, CIEM, de Cuba. Aportó datos sobre el horizonte hacia el 2030 en crecimiento de la población mundial a 8,500 millones de personas y necesidades incrementadas de un 30% más de agua, un 40% más de energía, un 50% más de alimentos. Una perspectiva en el marco presente del cambio climático y la disputa por los bienes comunes de la Naturaleza, que conlleva la militarización mundial con crecientes gastos militares y la muleta de la especulación desenfrenada de títulos, acciones y derivados. La conclusión alude a una desaceleración del ritmo del crecimiento mundial que del 1994 al 2006 era de 4% para la economía mundial y se reduce al 3,5% para el 2007-2015 y se pronostica del 2 al 3% para el 2016-2030.
Son condiciones para la aceleración de la disputa por el excedente entre pocos capitales altamente concentrados y la mayoría de la población mundial, algo que confirman todos los estudios de desigualdad.
Por su parte y ante ese panorama, el titular de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico, SEPLA, el haitiano Camille Chalmers recuperó la historia de las revoluciones en el continente, desde 1804 en Haití, pasando por Cuba en 1959 y reivindicando el proyecto boliviariano del 2004.
Con esos antecedentes reflexionó, en la Mesa organizada por la Red en Defensa de la Humanidad, sobre la combinación de una propuesta actualizada contra la esclavitud, el colonialismo, el capitalismo y el imperialismo, el patriarcalismo y toda forma de racismo y discriminación. Puso en evidencia la importancia estratégica de la región latinoamericana y caribeña en materia de recursos naturales y una legislación y política fiscal favorable a los paraísos fiscales y la especulación, destacando la historia y trayectoria del movimiento popular, muy especialmente en la perspectiva de articular las luchas en un proyecto unificador para la libertad y la emancipación social.
Lina Pedraza, Ministra de Finanzas y Precios de Cuba fue elocuente en el cierre de la actividad de la ANEC con relación a la respuesta cubana ante el desastre de los recientes huracanes, que contrasta con lo acontecido en otros países del Caribe ante la desidia de las clases dominantes y especialmente EEUU.
Fue la solidaridad y accionar conjunto del Estado, los empresarios locales y la población y sus organizaciones, quienes afrontaron cuidadamente, como es costumbre, la reparación de los daños materiales y la reconstrucción de la cotidianeidad aún en difíciles condiciones que supone el mantenimiento del bloqueo criminal y las restricciones de la inserción mundial de un proyecto de revolución que intenta abrirse paso con dignidad en el sistema mundial.
Una clara diferencia con la evidencia de un mundo que afirma valores afines al individualismo contra la solidaridad social.
Recuperar el proyecto por la transición
El CHE volvía en cada uno de estos debates y se habilitaba una discusión entre lo posible y lo necesario.
Alguien me consultó a propósito del CHE Sobre “el comportamiento de este mundo” en la coyuntura. Confieso que no resulta sencillo responder, aunque mi convicción está asentada en la respuesta del accionar colectivo y la construcción de un proyecto por la revolución.
En ese sentido recuperé en variadas discusiones la concepción del MITO en Mariátegui, que era la “revolución socialista” como objetivo para los pueblos de América hace casi un siglo. Es lo que asumió como propio Ernesto Guevara, cuando todavía no era el CHE y remitía a los problemas de Nuestra Mayúscula América, lo que dispararía su compromiso con la lucha por la liberación a la que entregó la vida.
Si con Marx descubrimos hace 150 años el motivo y la causa de la ganancia, la acumulación y la dominación capitalista; y con Lenin la disposición hace un siglo para liderar la causa humana por la revolución y la transición del capitalismo al socialismo; con Mariátegui el mito del socialismo y con el CHE, Fidel y la generación de la revolución cubana del 59 la materialidad de esos propósitos en la región Nuestramericana, la potencia de la lucha por el socialismo no es una quimera, sino una asignatura pendiente para las nuevas generaciones.
En definitiva, se trata de superar la crisis de alternativa política en nuestro tiempo, lo que abrió espacio a gobiernos de derecha y diversifica el mapa de las luchas reivindicativas, por lo que se requiere la unidad de acción junto a la unificación por un proyecto contra hegemónico hacia una nueva sociedad, contra la nueva normalidad de mayor flexibilización laboral, depredación natural y consumismo exacerbado.

Buenos Aires, 16 de octubre de 2017

El negocio de la economía verde

Coincido por actividades académicas en la ciudad de Córdoba en ocasión de realizarse la Cumbre Economía Verde, con la presencia estelar en el cierre de Barack Obama, promocionado como el Nobel de la Paz 2009 y promotor de la lucha por el medio ambiente[1].
Qué curioso pacifista Obama, promotor en su gestión de invasiones territoriales a Libia o Siria, continuando en Afganistán o Irak, y de la militarización de la sociedad mundial.
Obama, se dice en el New York Times, mantuvo “al país en guerra más tiempo que Franklin D. Roosevelt, Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon o incluso que Abraham Lincoln.”[2]
A su vez, el ex gobernante de la potencia hegemónica actuó en el fomento de una transnacionalización sustentada en empresas estadounidenses para la depredación de la Naturaleza y en nada contribuyó ni siquiera a la “mitigación del problema ambiental”, tal como sostienen los foros mundiales sobre la cuestión.
Ni siquiera el poco efectivo protocolo de Kioto u otros similares se firmaron. Muy lejos de las críticas realizadas en las cumbres mundiales de quienes sostienen que el problema no es el clima sino el capitalismo.
Claro que además de hablar y cobrar cuantiosos honorarios, podrá hacer gestiones a favor de empresas transnacionales.
Lo acompañan como expositores otros premios Nobel de Economía, como los estadounidenses Edmund Phelps, Nobel en 2006 y Eric Maskin Nobel en 2007, premiados por el Banco de Suecia y acompañan esa premiación desde que se instaló en 1969 a principales referentes del pensamiento reaccionario como Friedrich v. Hayek en 1974 o Milton Friedman, el inspirador de las políticas económicas de las dictaduras genocidas en Chile o Argentina, premiado en 1976; con muy pocos economistas heterodoxos galardonados, caso de Joseph Stiglitz o Paul Krugman, beneficiados por el Banco sueco en tiempos económicos turbulentos, 2001 y 2008 respectivamente.
Junto a ellos, la Cumbre se nutre con varios académicos de la corriente principal de orientación neoliberal y CEOs de grandes empresas o representantes de organizaciones empresarias y funcionarios públicos actuales o ex, de Argentina y EEUU.
El organizador es el Gobierno de Córdoba y la Fundación Advanced Leadership (ALF), con sede en Washington DC, dedicada a “la identificación y formación de líderes mundiales”[3].
La ALF es el verdadero cerebro de una actividad que ya realizó su primera versión en La Docta en el 2016. Se proponen formar 300 disertantes sobre esta particular versión de solución al cambio climático y la insostenibilidad ambiental del orden contemporáneo, los que difundirán en todo el país la concepción “ambientalista” del poder económico mundial, el principal responsable de la depredación natural, tal como lo vienen ejecutando desde la pasada Cumbre.
Se proponen instalar el discurso de la “economía verde”, utilizando la imagen favorable del color de la esperanza para manipular consensos sociales al paradigma hegemónico de mercantilización, privatización y financiarización.
Patrocinan la actividad la Boston Seguros, la Fundación Mediterránea, OCA, Air Europa, Coca Cola Argentina, Banco Galicia, Telefónica, UBER, entre otros.
Eso explica los invitados a exponer, todos cultores de la defensa del orden capitalista bajo las condiciones actuales de ofensiva contra el trabajo y la naturaleza.
Todo vestido de “economía colaborativa” a modo UBER, ejemplo de las nuevas formas de organización del transporte urbano y anticipo del “futuro del trabajo” pretendido por los diseñadores de la explotación contemporánea, los que sustentan nuevas y reiteradas reformas laborales, sin horarios ni organización sindical en defensa de los intereses de trabajadores flexibles.
Ideología y negocios
En rigor, desde la Cumbre no solo se promueve “ideología”, sino que es una forma de acercar empresas (inversores externos) con funcionarios del gobierno nacional y provincial, con la zanahoria de negocios sustentables para la economía local. Ya sabemos de la avidez de inversiones por la que claman los gobernantes actuales.
Son asuntos que estuvieron presentes en la visita de Obama en marzo del 2016, recién asumido Macri, y en la de agosto 2017 de Mike Pence, el vice de Trump, limones, cerdos, o biodiesel mediante, aunque también energía, telecomunicaciones o infraestructura.
Los anuncios de los visitantes fueron por miles de millones de dólares y lo que interesa es el petróleo no convencional, las energías alternativas, las comunicaciones, la infraestructura y un comercio favorable a EEUU.
Pence señaló en su momento que el First América no supone “solo América”, por lo que están en la búsqueda de amigos, y no hay duda de la amigabilidad actual de Argentina con inversores y el sistema mundial capitalista.
Algo que ratificarán con la presencia de Obama en sus entrevistas con Schiaretti y Macri respectivamente.
No sorprende en ese marco la presencia de varios expositores asociados al tema “seguros”, ya que como leemos en el sitio de Boston Seguros, uno de los principales sponsors de la Cumbre: “Los daños ambientales de incidencia colectiva son aquellos que producen una alteración relevante que modifica negativamente el ambiente o sus recursos, el equilibrio de los ecosistemas, o los bienes o valores colectivos. La Ley 25.675 en su art. 22 expresa que “Toda Persona Jurídica o Física que realice actividades riesgosas para el medio ambiente, los ecosistemas y elementos constitutivos, deberá contratar un seguro de cobertura con entidad suficiente para garantizar el financiamiento de la recomposición del daño que en su tipo pudiere producir”.[4]
Como vemos, el problema no es el daño causado por el modelo productivo, sino “cubrirse” y para ello están las aseguradoras.
Vale mencionar que la solución gestada desde el capitalismo mundial son los bonos de carbono y servicios ambientales con los que se finaciariza la crisis ambiental. Privatización, mercantilización y financiarización de los bienes comunes en el centro de la apetencia de las transnacionales y sus negocios, ahora denominados bajo el color verde.
Se trata de mercantilizar la naturaleza y que los bienes comunes, la tierra y el subsuelo sea apropiado privadamente, tal el caso de Benetton en la Patagonia y otros capitales externos, dueños de territorio para la explotación productiva con tecnologías depredadoras. Es el caso del fracking (fractura hidráulica) para la extracción de hidrocarburos no convencionales, o de Monsanto y las semillas transgénicas.
De este modo, Argentina se subordina a la lógica extensiva de la mercantilización de los bienes comunes y agrava la crisis ambiental. Se niega el debate con organizaciones críticas a la depredación ambiental, desde las Centrales sindicales críticas, las organizaciones de los pueblos fumigados, las poblaciones que confrontan a la mega inversión en minería a cielo abierto, al fracking, o a las transnacionales de la alimentación y la biotecnología que dominan el ciclo de la producción agraria.
Los promotores de la Cumbre Economía Verde hablan de discutir el modelo productivo, sin embargo, lo hacen en un sentido de confirmación de la apertura de la economía argentina a la lógica inversora global. Estos inversores demandan las reaccionarias reformas laborales, previsionales, educativas, sanitarias, penales, que están en boga y se anuncian para luego de las elecciones próximas y la asunción del nuevo Parlamento en diciembre. Todo en sintonía con la necesidad de recuperar viabilidad de alta rentabilidad para el capital.
Debatir el modelo productivo
Lo que se necesita es discutir ampliamente el modelo productivo para colocar en sintonía las necesidades de la población con el sostenimiento de los bienes comunes para las actuales y futuras generaciones.
Se debe a los clásicos de la Economía Política el lema que señala a “la tierra como la madre de la riqueza y al trabajo como el padre” y curiosamente, el desarrollo capitalista se sustenta en el matricidio y el parricidio de las fuentes de la riqueza.
Es una lógica convergente con la violencia originaria del capitalismo y desplegada por siglos para imponer la razón de la ganancia por encima del deseable “vivir bien” o “buen vivir” que recrean las nuevas constituciones de Bolivia o Ecuador como novedad al “desarrollismo” contemporáneo.
Es necesario terminar con la violencia sobre la vida de las personas y el ambiente, para construir la armonía de la Humanidad y la Naturaleza.
Córdoba, 6 de octubre de 2017



[1] Cumbre Economía Verde, Córdoba 5 y 6 de octubre de 2017, en: http://cumbreeconomiaverde.org/ (consultado el 6/10/2017)
[2] MARK LANDER. El inesperado legado de Obama: ocho años de guerra continua. The New York Times, 18 de mayo de 2016. En: https://www.nytimes.com/es/2016/05/18/el-inesperado-legado-de-obama-ocho-anos-de-guerra/ (consultado el 6/10/2017)
[3] Sitio de la Cumbre.

Efectos políticos de corto y largo plazo para una economía que crece con deuda pública

El INDEC acaba de informar el jueves pasado 28/09 una baja del índice de pobreza[1] y un crecimiento de la producción industrial[2] (28/09).
Al mismo tiempo, un día antes (27/09) difundió datos relativos al deterioro del déficit comercial, la posición de inversión, la salida de capitales y todo, financiado por el mayor endeudamiento[3].
Los datos son contradictorios y combinados expresan la complejidad del momento y las nocivas consecuencias en el futuro de la Sociedad en la Argentina.
Por un lado, con la baja del índice de pobreza y el alza de los indicadores industriales, el gobierno disputa consenso en plena campaña electoral. Por su parte, el deterioro de las cuentas externas, con menos difusión e impacto social, se esconde la real situación de la Argentina, ya que la hipoteca de la deuda tendrá que pagarse, a corto plazo con intereses acrecentados, y a mediano y largo plazo se compromete la riqueza socialmente generada.
Pobreza
Son pobres el 28,6% de la población y 6,2% son indigentes, sobre una encuesta realizada sobre 31 aglomerados urbanos con población de 27.451.977 de personas.
De ahí podemos deducir que la pobreza alcanza a más de 12 millones de personas del total de la población actual de la Argentina. Los indigentes suman más de 2,6 millones de personas.
Es cierto que la pobreza baja respecto del 2016, pero la indigencia sube y si bien se dice en la metodología y poco se discute en los medios, los datos están discontinuados entre 2007 y 2015 por “emergencia estadística” decretada por el Gobierno Macri.
Puede pensarse que el profundo ajuste desde diciembre del 2015 no solo generó recesión económica, sino que incrementó la pobreza a niveles alarmantes para el 2016, y que ahora, con cierta recuperación de la actividad económica, una parte de la población empobrecida el año previo, supera con sus ingresos la línea de pobreza.
La pobreza mide los ingresos necesarios para cubrir la canasta total (Canasta Básica Total), que incluye alimentos y otros bienes y servicios, como vestimenta, transporte, educación, salud, etc. La indigencia solo contiene alimentos (Canasta Básica Alimentaria, CBA).
El total de indigentes y pobres por ingresos es una cifra alarmante. Más aún el crecimiento de la indigencia, que manifiesta que una parte de la población pasa de pobre a indigente para malvivir y subsistir. Algunos salen de pobre, pero sus magros ingresos apenas cubren sus necesidades.
Industria
Con la activación de la industria ocurre algo similar, ya que el crecimiento a  fines de agosto de 2017 presenta una suba de 5,1% con respecto al mismo mes del año 2016, cuando el registro entonces había sido -5,7; o sea, no se recupera lo perdido un año atrás.
Ni la industria de alimentos o textil, que contienen en su seno cantidad importantes de pequeñas y medianas empresas locales logran el promedio de crecimiento. Sus registros son negativos.
Los sectores industriales que están por encima del promedio son las petroleras y las automotrices, que como sabemos, constituyen un sector altamente concentrado, con pocas empresas, en general extranjeras, salvo YPF, que siendo privada, está gestionada por el Estado.
Desde marzo del 2016 a junio del 2017, 16 meses, los registros de la evolución industrial son negativos. Solo en Julio empezó una recuperación que con el registro de agosto acumula un crecimiento del 1,4% anualizado.
No son cifras para festejar, pero desde el gobierno se anuncia el cierre del ciclo recesivo y se anuncia, de cara a las elecciones de octubre, que el proceso de recuperación se inició para no detenerse.
Según el Ministro de Hacienda, se vienen ahora 20 años de crecimiento de la economía en Argentina. Es un optimismo que no se compadece con las cuentas externas de la economía.
Sector externo
Para el segundo trimestre del 2017, abril a junio, el déficit comercial alcanzó los 5.954 millones de dólares, lo que significa mayores importaciones que exportaciones.
Ese déficit debe cancelarse con divisas (moneda de otros países), ya que no se pueden cancelar compras externas con pesos (moneda local).
Para hacerse de divisas el país requiere de un balance externo superavitario, logrado con mayores exportaciones que importaciones. No es lo que ocurre y además, la tendencia es al crecimiento de manera importante de las importaciones por encima de una debilitada evolución de las exportaciones.
También puede hacerse de divisas mediante las inversiones externas y eso no ocurre, salvo en cuenta gotas. Ello explica las concesiones regulares, actuales o prometidas a inversores externos para hacer rentables sus inversiones en el país. Para eso viene la OMC en diciembre al país y la coordinación Argentina del G20 durante el 2018 abona en ese sentido
Finalmente, el tema se resuelve con endeudamiento. Es lo que ocurre, hipotecando el presente y el futuro de la Argentina.
El ingreso neto de capitales, es decir, ingresos menos egresos, fue de 6.376 millones de dólares y las reservas internacionales se redujeron en el periodo en 2.804 millones de dólares. Son datos oficiales de los informes del INDEC señalados.
La deuda externa alcanzó los  204.818 millones de dólares. Son 5.950 millones de dólares más con respecto a fines de marzo de 2017, como consecuencia de emisiones de deuda del Gobierno general y del BCRA.
En síntesis
Si tomamos en conjunto el análisis de estos datos comprobamos la hipoteca sobre el conjunto de la sociedad, ya que la relativa baja de la pobreza, o la relativa suba industrial, solo se explica por mayores compromisos de deuda asumidos que convocan a renovadas políticas de ajuste fiscal que soporta la mayoría de menores ingresos.
La orientación de la política económica de la Argentina genera esta debilidad estructural financiada con deuda para seguir aportando a la acumulación mundial del capital.
Es un proceso dirigido por una minoría parlamentaria, el macrismo, que funciona por acuerdos políticos con otras minorías en el Congreso y la mediación de burocracias políticas, sindicales y mediáticas que facilitan el consenso electoral.
Resulta necesario pensar y actuar políticamente para construir una perspectiva alterativa de la realidad, con otra orientación, más allá de la lógica de la ganancia y el régimen del capital. Es el sentido de la reunión federal que este sábado 30 de septiembre convocó en la Facultad de Ciencias Sociales a construir una Semana de Acción Global FUERA LA OMC y la construcción de una CUMBRE DE LOS PUEBLOS CONSTRUYENDO SOBERANÍA.
Lo que no genera la institucionalidad puede resolverse desde la iniciativa popular en la búsqueda de nuevos horizontes, aun cuando la premisa continua siendo lo que no se quiere, pero interesa destacar la búsqueda de proposiciones alterativas. En definitiva, la información sesgada de los datos es utilizada para la política gubernamental y del bloque de beneficiarios y de poder en el país; pero la iniciativa política popular también puede disputar sentido y construir soberanía, tal como formula el movimiento FUERA OMC de la Argentina.
Buenos Aires, 1 de octubre de 2017



[1] INDEC. Incidencia de la pobreza y de la indigencia en 31 aglomerados urbanos. Resultados primer semestre de 2017, en: http://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/eph_pobreza_01_17.pdf (consultado el 30/09/2017)
[2] INDEC. Estimador Mensual Industrial. Agosto de 2017, en: http://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/emi_09_17.pdf (consultado el 30/09/2017)
[3] INDEC. Estadísticas integradas de Balanza de pagos, Posición de inversión internacional y Deuda externa
Segundo trimestre de 2017, en: http://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/bal_09_17.pdf (consultado el 30/09/2017)

¿Qué está cambiando en la economía y en la política de la Argentina?

A un mes de las elecciones de medio turno continúan las dudas sobre el rumbo de la economía y la política en la Argentina.
Está claro que el país está cambiando y no todo se explica en el campo de la institucionalidad, por eso hay que leer entre líneas lo que ocurre y puede ocurrir en el mediano y largo plazo.
Desde el gobierno festejan los datos de la economía, aun cuando apenas se está recuperando lo perdido en 2016. Dice el INDEC[1] que en el segundo trimestre del 2017 el PBI creció 2,7% respecto del mismo periodo del 2016.
Con ello, auguran el mantenimiento de esos guarismos para el segundo semestre en curso, confiados en que puede ayudarles en la percepción social sobre el rumbo económico y la disputa de consenso electoral.
Vale señalar que esos datos no significan que el conjunto de la sociedad reciba algún beneficio, especialmente trabajadores activos y pasivos que con sus salarios e ingresos promedios apenas cubren media canasta necesaria para reproducir la vida cotidiana.[2]
No todos los que coinciden con el ideario del gobierno muestran satisfacción con los tiempos y ritmos de los cambios económicos y políticos
Un ex funcionario del gobierno, Carlos Melconian[3], en el Congreso del Instituto de Ejecutivos de Finanzas realizado días pasados en Bariloche, critica el “quietismo” en materia económica, con lo cual, ni siquiera considera que haya gradualismo en la política oficial. En la misma ocasión, José Luis Espert[4], expresión de la ortodoxia económica, exige agilizar la política de shock, con ajuste fiscal y reformas estructurales en materia laboral, contra la ley de contratos de trabajo, de convenios colectivos, de asociaciones gremiales y de obras sociales.
No son solo opiniones sobre la economía, sino sobre la política y el orden social, sus beneficiarios, perjudicados y que tipo de institucionalidad se requiere para hacer funcionar al régimen del capital.
Así, en el campo de la ortodoxia se demanda ir más a fondo en el cambio de política económica, lo que supone acelerar el ajuste fiscal con menor gasto social, ya que existen trabas a la baja del mayor desembolso en intereses de una deuda pública en expansión.
La Argentina está cambiando, gradual o vía shock, para adecuarse a las nuevas condiciones del funcionamiento del capitalismo mundial, y para ello condena a buena parte de la sociedad a la insatisfacción de sus necesidades y derechos.
Consenso electoral y social
El gobierno avanza con el ajuste con los límites que el consenso social permite, por eso argumenta el gradualismo.
Una parte de ese consenso se mide en el proceso electoral y la lectura gubernamental de las PASO (agosto/17) y las perspectivas de las elecciones del próximo 22 de octubre les devuelven una aprobación al sentido principal de los cambios.
El macrismo pretende superar la lógica del bipartidismo histórico, dando lugar a una nueva representación política, amigable con la tendencia hegemónica del sistema mundial. Es una lógica de superación de las viejas representaciones políticas, que no es solo patrimonio de la Argentina y claramente se expresan hoy en EEUU y Francia como ejemplos visibles, pero en construcción también en nuestra región. En varias ocasiones denominé al fenómeno crisis política.
Más allá de lo electoral están las mediaciones socio-políticas, entre las cuales intervienen la burocracia político-parlamentaria, la sindical y la mediático-intelectual. Con todos ellos, el gobierno habilita el diálogo, que supone la exclusión de muchos otros.
En el Congreso, siendo el macrismo la primera minoría, ejerce la capacidad negociadora que le facilitó en los primeros tiempos del gobierno avanzar con leyes consideradas estratégicas, caso del acuerdo con los fondos buitres y obtención de nueva deuda pública para cancelar acreencias en default.
Así también se negoció el Presupuesto del 2017 y ahora el del 2018, que como dijimos en notas anteriores se sostiene con base en mayor endeudamiento y ajuste fiscal orientado a la baja del gasto social.
El diálogo político partidario excluye todo aquello que no construya mayoría relativa a los propósitos del ajuste y la reforma regresiva del capitalismo local.
Con los sindicatos y movimientos populares existe también una lógica de habilitados al diálogo y la búsqueda de consensos y la exclusión del resto.
El privilegio en el diálogo sindical pasa por la CGT y organizaciones sindicales que sin aceptar el liderazgo de la tríada de esa Central, son amigables con la estrategia del poder.
Fue claro en estos días el Ministro de Trabajo, de visita en la CGT, donde acordó con las formas de tratamiento de la reforma laboral, que no seguirá el camino legislativo de la reforma brasileña ante el rechazo asegurado de la movilización sindical en el país.
El punto de acuerdo con la CGT y sus sindicatos podría pasar por la búsqueda de mecanismos para frenar la elevada irregularidad en el empleo en la Argentina, en torno al 33%. Conviene insistir en ese sentido, que la única forma para evitar el empleo irregular supone la designación democrática en todos los establecimientos de delegados de los trabajadores, con estabilidad laboral y capacidad de denuncia relativa a la impunidad empresaria.
Afuera del diálogo están las CTAs, las que confluyen en la denuncia del rumbo de la gestión Macri y que vienen protagonizando iniciativas comunes de protesta e intentando articular incluso con la CGT o con sectores a ella vinculados y más allá, un arco de protesta y acumulación de poder alternativo.
La renovación sindical y el desafío originario de un nuevo modelo sindical continua constituyendo una asignatura pendiente para el movimiento obrero y es parte de lo que está cambiando y resulta poco visible aún.
Una de las mediaciones destacadas para la disputa del consenso lo constituyen los medios de comunicación.
Algunos de los periodistas, comunicadores o intelectuales que transitan hegemónicamente los medios escritos, orales o televisivos, recrean el consenso propagandístico al CAMBIO en lógica oficial.
Insistamos en el tema porque CAMBIO también fue hace un siglo la reforma universitaria en Córdoba, a contramano de la reforma educativa que hoy resisten los estudiantes y docentes secundarios en la Ciudad de Buenos Aires.
Detrás de este conflicto en la ciudad Capital se procesa la discusión entre la educación como derecho o como mercancía, ya que la reforma que intenta el gobierno habilita la ampliación de fuerza de trabajo barata y/o gratuita, junto al negocio educativo, no solo de la privatización explícita, sino de variados contratos vía descentralización y/o contratación de servicios.
La discusión está en las urnas para disputar la institucionalidad de un rumbo reaccionario en aras de la modernización, pero también en el sentido social mayoritario, que se procesa en la institucionalidad social, empresaria, sindical, política y especialmente en el campo de las ideas. Son ámbitos en los que se procesa el cambio económico y político en el país.
Construcción de alternativa
Esta lectura de la realidad genera desafíos a las personas y grupos políticos, sindicales, sociales y a todas las iniciativas ideológicamente críticas con el rumbo hegemónico en la Argentina.
La cuestión remite al qué hacer y es una incógnita que apunta a resolver la fragmentación social imperante.
El proyecto del gobierno disputa el consenso social y en el ámbito popular, varios son los proyectos que pretenden asumir la representación popular para disputar al oficialismo el consenso de la sociedad. Aun así, entre estos se encuentran los que solo disputan la gestión del orden capitalista y dificulta los procesos de unidad y acumulación para disputar poder y el orden social.
Si avanza el consenso sobre el rumbo oficial, son millones los que sufren y sufrirán el ajuste, aun cuando consientan con el voto o su adhesión ideológica o de sentido común al proyecto gobernante. No es desde esas peores condiciones de vida que surgirá un consenso alternativo, sino de la capacidad de construir unidad popular para confrontar el proyecto del poder.
Es cierto que existen dificultades económicas y políticas en el presente para que se afirme el proyecto gobernante, por lo que demanda creatividad para proyectar procesos alternativos de acumulación de fuerzas.
Por el lado de la economía no resultará sencillo al gobierno estabilizar la situación, ya que incluso el crecimiento que enuncian las cuentas macroeconómicas incluyen elementos variados de debilidad.
Entre otros, que las importaciones crecieron 9,1% en el segundo trimestre del 2017 con respecto al mismo periodo del 2016, mientras que las exportaciones cayeron -1,2% en el mismo periodo. Son datos que consolidan un rumbo des-industrializador que agrava la situación del empleo y el ingreso popular.
Del mismo modo que aparecen esquivas las mentadas inversiones externas y son escasas las locales, privadas o estatales. El crecimiento de la inversión está radicado en construcción, que en tanto sea destinado a infraestructura augura un potencial resultado difícil de verificar en el corto plazo.
La inflación no se detiene según la expectativa de los gobernantes y el consumo solo reacciona desde los sectores con mayores ingresos, verificable en la venta de automotores o viajes por turismo al exterior.
En el aspecto político se pretende continuar con los apoyos externos que deviene de la organización de la cumbre ministerial de la OMC en diciembre próximo y la coordinación de las reuniones del G20 durante el 2018, con presencia de los jefes de gobierno en Argentina para noviembre del 2018.
Así, entre diciembre del 2017 y noviembre del 2018 el poder mundial expresado en corporaciones transnacionales, burocracia internacional y gobiernos del capitalismo global, se hará presente en Buenos Aires para alentar el consenso mundial con la liberalización. La ocasión será propicia para la protesta social y la discusión de proyecto alternativo.[5]
Con ello, la agenda de las reaccionarias reformas en materia laboral, previsional, educativa, agravado con la aceleración de la represión, evidenciado con la desaparición forzada de Santiago Maldonado, lo que recrea la urgencia de la confrontación con el modelo en su conjunto.
Para cambiar en otro sentido y recuperar el rumbo de transformaciones económicas, sociales y políticas que animaron los procesos colectivos en Nuestramérica a comienzos del Siglo XXI, se requiere pensar y actuar críticamente y con audacia para superar fragmentaciones estériles en la perspectiva de unidad amplia para construir nuevas y adecuadas representaciones políticas en función de satisfacer necesidades sociales.
Buenos Aires, 22 de septiembre de 2017




[1] INDEC. Informe de avance del nivel de actividad. Segundo trimestre de 2017, del 21/09/2017, en: 
http://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/pib_09_17.pdf (consultado el 22/09/2017)
[2] IEF-CTAA. Panorama Económico 2017, en: http://docs.wixstatic.com/ugd/12e354_c1c5ca86cb174f23b1aca99a9f9f2f1b.pdf (consultado el 23/09/2017)
[3] Carlos Melconian, otra vez polémico: "No veo un plan anti inflacionario". En: http://www.iprofesional.com/notas/255965-crisis-ministerio-de-economia-actividad-otros-Carlos-Melconian-otra-vez-polemico-No-veo-un-plan-anti-inflacionario (consultado el 23/09/2017)
[5] Campaña contra la OMC. En: http://institutoief-cta.wixsite.com/ief-ctaautonoma?lightbox=dataItem-j4zhf5pu (consultado el 23/09/2017)

Empleos y salarios en discusión ante la incertidumbre del futuro económico

Persisten los problemas del empleo y el salario en la Argentina en momentos en que se mantienen problemas estructurales de la economía local y mundial.
Difundió el INDEC[1] que la desocupación bajó del 9,3% de la población económicamente activa hace un año, al 8,7% actual para el segundo trimestre del 2017.
El tema es delicado en los centros de mayor concentración de población, como ocurre con Partidos el Gran Buenos Aires, donde el desempleo alcanza al 10,9% o al 10,8% para el Gran Rosario. El mayor desempleo se registra en Mar del Plata con el 11,9% y en general, para los aglomerados de más de 500.000 habitantes el dato alcanza al 9,5% de desempleo.
Las ciudades con mayor población son las que más sienten el problema. No es un dato menor cuando la mayoría de la sociedad solo accede a la satisfacción de sus necesidades vía ingresos derivados de la venta de su fuerza de trabajo.
Un dato estructural deviene de las relaciones monetario-mercantiles de la organización económica social contemporánea, que impone límites al acceso al dinero para el intercambio y la satisfacción de necesidades. El dinero resulta escaso para una franja de la población sin acceso regular al mercado de trabajo, lo que afecta a millones de personas.
Puede reconocerse que existe esa leve reducción en el desempleo, que el propio INDEC relativiza, medida de junio 2016 a junio del 2017, pero con un nivel de actividad menor en el presente año.
Si el nivel de actividad llegaba al 46% en 2016, bajó ahora al 45,4% y eso que el 2016 fue un año recesivo y el presente año manifiesta una recuperación de la economía.
Pese a la recuperación de la economía del presente contra la del año anterior, el porcentaje de actividad económica actual es levemente menor a la del año pasado, cayendo del 46% al 45,4%.
Esa situación es expresión del efecto “desaliento” generado en la población trabajadora y promueve la desesperanza, por lo cual se deja de buscar empleo y estadísticamente ya no se trata de desempleados, porque siendo personas en edad de trabajar que no buscan empleo, pasan a revestir como población inactiva y por ende ya no son población activa que busca emplearse.
Problemas estructurales
El crecimiento de la producción mundial es relativamente pobre y por ende la “solución” financiera empuja una economía de especulación, orientada en este tiempo histórico en colocaciones en el ámbito de los países del capitalismo desarrollado.
Igual, en el gobierno de Macri las expectativas están colocadas en los fondos que puedan provenir desde el exterior. Si se pude, en inversiones productivas y con una demanda amplia para infraestructura y especialmente en energía, pero también en materia de intercambio comercial asentado en los principales socios: Brasil y China.
La apuesta está en mantener la imagen internacional de un país amigable con el mundo de los negocios y para eso se aprovechará la sede de la 11° reunión ministerial de la OMC en diciembre en Buenos Aires y la coordinación del G20 para todo el 2018.
Vale decir, que el marketing de una imagen pro liberalización de la economía, estrategia gubernamental, no asegura la materialidad de las inversiones y mucho menos una proyección económica que atienda y resuelva las necesidades sociales insatisfechas.
Respecto de lo que acontece en el país preocupa la escasa propensión a la inversión del capital privado, más atento a los cambios que se anuncian en materia de reformas; laboral, previsional o fiscal, como forma de reducir costos de producción, que riegos propios de un orden capitalista “teórico”.
Es una lógica muy parecida a la tendencia mundial, agravada por una concepción monetarista de la política económica local, ya que una parte importante de los excedentes económicos tienen destino en la especulación ante el mantenimiento de elevadas tasas de interés.
Resulta emblemático en ese sentido el sostenimiento de altas tasas de interés para las colocaciones en títulos del BCRA: las LEBAC, cuya colocación en el mercado secundario llegan a rendir hasta un 30%, compitiendo con cualquier expectativa de renta derivada de la actividad productiva.
Marketing político para consensuar acciones económicas antipopulares
La defensa del Presupuesto 2018 realizada por el Ministro de Hacienda ante el Parlamento ratifica la ausencia de una política asentada en el empleo y los ingresos a la que podrían aspirar trabajadores y trabajadoras, para asentarse en la demanda empresaria de ajuste fiscal sostenido con ingresos de capitales para mayor deuda pública.
El consenso electoral es, curiosamente, la apuesta del gobierno para sustentar una política económica que augura éxito en tanto y en cuanto se satisfaga la ganancia empresaria, motivo final de cualquier inversor.
Todo se resuelve en la lógica de la ganancia y la acumulación de los inversores, vendido desde el marketing político como consenso importante en la sociedad, el suficiente para renovar hegemonía política para llegar a fin del mandato presidencial y disputar otro periodo de gestión entre 2019 y 2023. Muy lejos de cualquier aspiración por resolver problemas sociales.
Buenos Aires, 16 de septiembre de 2017



[1]INDEC. Informes Técnicos vol. 1 nº 166. Trabajo e ingresos vol. 1 nº 6. Mercado de trabajo, principales indicadores (EPH). Segundo trimestre de 2017. En: http://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/EPH_cont_2trim17.pdf (consultado el 16/09/2017)

Ajuste fiscal y más deuda pública para la Argentina del 2018

El Gobierno Macri elevó al Parlamento el proyecto de Presupuesto para el 2018 y se destaca la perspectiva de crecimiento del PBI del 3,5%, muy pobre, y apenas para dejar atrás la fuerte caída del 2016 y la leve recuperación del 2017, que apenas alcanzará en el 2018 la situación no demasiado buena del 2015.
No adscribimos a la lógica del crecimiento del PBI en sí mismo, pero somos conscientes que en las condiciones del capitalismo, esa proyección apunta al ajuste de los de abajo.
Ya han transcurridos varios meses del nuevo gobierno de Macri entre fines del 2015 y la actualidad, que sumados a los últimos años de la anterior administración de Cristina Fernández, entre el 2014 hasta el fin del mandato, que incluyen una tendencia recesiva, con devaluaciones importantes en enero del 2014 y diciembre del 2015 que agravan los problemas de la mayoría social de menores ingresos.
Las recesiones o desaceleraciones económicas en el marco de devaluaciones monetarias expresaron la mala situación de los de abajo, con baja de consumo popular y deterioro de las condiciones de vida. El desempleo y la precariedad laboral constituyen la constante, seguido del mantenimiento de una política social que condena a la supervivencia a millones de argentinos/as.
Perspectiva de corto plazo
Por eso, ahora, en la perspectiva del 2018 se destaca el ajuste fiscal y el crecimiento de la deuda.
La propuesta oficial apunta a bajar el gasto público para disminuir el déficit primario (egresos fiscales menos ingresos fiscales antes del pago de los intereses de la deuda).
Aquí está el problema a comentar. Tanto ha crecido la deuda pública en estos primeros dos años del gobierno Macri que crecen los intereses y por lo tanto hay que bajar gasto público para no incrementar el déficit fiscal en general.
Dicho de otro modo, como hay que bajar el déficit fiscal (definición ideológica ortodoxa) y suben los gastos por intereses de la deuda, entonces deben reducirse los gastos corrientes en personal, docentes, trabajadoras/es de la salud, de la seguridad, de la administración nacional, provincial o municipal; el gasto en salud o educación, en fin, el gasto, especialmente el que tiene destino social.
Por eso es que el rubro deuda autoriza al Poder Ejecutivo, en 2018, a tomar préstamos por 20.000 millones de dólares para cubrir el déficit fiscal y otros 10.000 millones de dólares para cancelar intereses de la deuda.
Otra vez se privilegia la deuda con acreedores de la deuda monetaria y se posterga el cumplimiento de las acreencias derivadas de los derechos constitucionales con la mayoría de nuestra sociedad.
Vale siempre interrogarse por el privilegio de derechos, entre acreedores externos o internos de la deuda pública y los acreedores de derechos sociales, a la educación, a la salud, al trabajo, a la energía, a la recreación o a otros derechos conquistados históricamente por el pueblo de la Argentina.
En el proyecto de presupuesto 2018 se anuncia una inflación que podrá reducirse a la mitad de la del 2017, tal como ocurrió entre 2017 y 2016, para lo que se ratifica la política ortodoxa del BCRA que sigue la concepción de restricción monetaria que instala una lógica de especulación económica sustentada en altas tasas de interés.
Todo en beneficio del capital especulativo y dificultando una orientación a la promoción de una producción local para satisfacer demandas sociales.
Ganadores y perdedores
La lógica presupuestaria reproduce la ecuación de perjudicados y beneficiaros.
Estos últimos entre los acreedores de la deuda, la banca y el mecanismo de la especulación y los grandes productores y exportadores del agro, la minería y la industria. Entre los primeros se sostiene al grueso de los trabajadores y trabajadoras, activos y pasivos, que continuaran disputando la actualización de ingresos ante precios y tarifas en ascenso que limitan la posibilidad de satisfacer necesidades.
Claro que el presupuesto 2018 supone avances regresivos en los acuerdos sectoriales para la una reforma laboral por sectores que termine legitimando un marco legal, sustentado en una mayor capacidad negociadora de la minoría legislativa de la coalición gobernante.
En ese camino se inscriben también, las reformas del régimen previsional, tributario, educativo y penal, entre otras regresivas reformas en carpeta para profundizar la reestructuración reaccionaria imaginada desde el poder.
La noticia es la propuesta presupuestaria y su tratamiento probable bajo las nuevas condiciones de un triunfo electoral gubernamental en octubre y que se exprese en la nueva composición del Parlamento desde el 10 de diciembre próximo.
Ese mismo día y hasta el 13/12 se realizará la 11° Ministerial de la OMC para avanzar en un nuevo aliento a la liberalización de la economía mundial, forma de consolidar la ofensiva del capital contra el trabajo, la naturaleza y la sociedad.
Ofensiva y contraofensiva
La liberalización supone nuevas vueltas de tuerca a las reformas planificadas desde el poder en contra de la máxima acumulación de fuerzas sociales y políticas entre 1974 y 1975.
Desde entonces, para el caso argentino, con matices, la tendencia es a la pérdida de derechos.
No es solo una cuestión nacional, tal como lo muestra la reforma laboral brasileña o la que está en curso en Francia.
La ofensiva del capital es global y expresa el sentido del programa de máxima del capital hegemónico en este tiempo del capitalismo.
Eso agiganta los desafíos para el movimiento obrero local, regional y mundial, con tareas de corto y mediano plazo, hoy contra las reformas macristas en curso, y hacia fin de año. para denunciar los objetivos y mecanismos de la OMC.
Se necesita un gran movimiento popular local y mundial para enfrentar los planes del poder en la coyuntura, lo que solo puede lograrse en una gran confluencia político y social, sin mezquindades ni sectarismos, pero apuntando a la lógica de acumulación del poder del capital.

Buenos Aires, 10 de septiembre de 2017