La política en Argentina entre las PASO y Octubre

Las elecciones son procesos de masas que manifiestan en una foto el sentir político de la población.
Una primera conclusión es que el ausentismo es relativamente bajo o estacionario, sin constituir un dato relevante. En general, la población se manifiesta mediante el voto y los encuestadores, periodistas u opinólogos fueron sorprendidos en el recuento de votos, que confirmó la polarización con matices en todos los territorios entre “macrismo” y kirchnerismo”.
Ya dijimos alguna vez que macrismo y kirchnerismo eran las novedades políticas en la Argentina en este nuevo siglo y no termina de consolidarse un rumbo hacia la derechización social como algunos sostienen, ya que todavía existe un voto de inspiración negativa, el voto “contra”, que no define una posición o clara orientación. En la elección bonaerense sigue pesando el voto “anti Cristina”, que como en otras ocasiones aspiró las expectativas de una tercera vía.
Estas elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) fungen como ordenadora hacia la elección de medio término del 22/10, donde se elige la composición del Parlamento para el ciclo que empieza en diciembre del 2017 y culmina en diciembre del 2019, ya con un nuevo periodo presidencial entre 2019 y 2023. Hay que ver todavía como se construye el consenso para el nuevo Parlamento que surja en la elección de Octubre. En ese sentido y con la foto actual, el macrismo en su conjunto crece en parlamentarios y el kirchnerismo, como segunda fuerza mantendría la cantidad de legisladores. Continúan así siendo la base de la disputa política en la coyuntura y expresan diferentes proyectos de gestión del capitalismo local.
No hay claridad en la hegemonía del sistema, con un 36/37% del macrismo; un 19/20% del kirchnerismo; un 17/18% de otras fuerzas que remiten al peronismo. El peronismo, como arco diverso inspira aún fragmentado una primera minoría de simpatías políticas. En el conjunto referido estamos hablando del 70% de las opciones electorales. El otro 30% se divide en variadas fuerzas en las que destaca la mayoría de votos del FIT en torno al 4/5%.
Crisis política
Con base en esos datos, una primera reflexión remite a una disputa por el gobierno del capitalismo en la Argentina y que incluso puede expresarse como bipolaridad entre el macrismo y el kircherismo/peronismo. Es un horizonte en disputa hacia el 2019 y todo pareciera no resolverse a favor del kirchnerismo si no avanza en audaces reflexiones y alianzas más abarcativas.
Por un lado, la primera minoría intenta construir una nueva fuerza política más allá de la tradición peronista y radical, aun cuando hay apoyo mayoritario de la UCR, e incluso de sectores del peronismo. Es la primera vez, que con éxito, la derecha disputa consenso electoral para constituirse en mayoría. Por otro lado el kirchnerismo y la potencialidad de alianza con otros sectores del peronismo y más allá.
Es por este lado que se puede avizorar la crisis de las representaciones políticas tradicionales: el peronismo y el radicalismo, aunque no solo de ellos y la emergencia de nuevas representaciones de poder político en la Argentina. Es lo que definimos como crisis política.
Pero también se puede aludir a una crisis por izquierda, de alternativas, con importante fragmentación de propuestas que no alcanzan el mínimo 1,5% exigido por la legislación electoral, e incluso los sectores mejor posicionados como el FIT, que aspiran al 5% del electorado total, con resultados destacados en algunos distritos, caso Jujuy con el 13% o Mendoza cercano al 9%.
En términos electorales gana el macrismo que reitera su dominio en Capital y adiciona otros distritos importantes y cuando menos empata o pierde por poco en Provincia de Buenos Aires, lo que supone un avance respecto de la imagen instalada previamente. No es menor para el oficialismo nacional mejorar la fuerza parlamentaria, entendida como consenso electoral social para sus objetivos de ajuste y reestructuración regresiva, con reforma laboral y previsional en agenda y una lectura para ofrecer a inversores externos sobre acompañamiento de la sociedad respecto de un clima favorable a los negocios y los inversores. Solo no podrá y como en 2016 necesita de pactos y alianzas para hacer aprobar la agenda regresiva contra los de abajo.
Aun así, está muy lejana la situación mundial para ser auspiciosos sobre el desembarco de inversores reales más allá de las visitas de apoyo ideológico y político como la 11° reunión ministerial de la OMC en diciembre próximo, o la coordinación del G20 para el 2018 y un cónclave mundial en noviembre del año entrante. Argentina es destino marginal de inversiones en la región latinoamericana y caribeña, tal como informó recientemente la CEPAL al evaluar el estado de las Inversiones Externas Directas en la región. Es por eso que el gobierno aprovechará el respaldo electoral para profundizar el ajuste y la reestructuración regresiva, procesos tendenciales iniciados en la dictadura y potenciados en los 90´.
Pensar y discutir la alternativa
Una reflexión especial merece la situación de la izquierda y del movimiento popular en general para organizar fuerza política y social en condiciones de disputar consenso para una transformación profunda de la sociedad. Algunas propuestas políticas que no llegan a superar el mínimo de las PASO, e incluso otras que si lo pasan por poco y no necesariamente podrán acceder al Parlamento necesitan discutir las condiciones de acumulación de poder popular necesarias para la disputa electoral. No muy distinto es el razonamiento para aquellos que acceden a minorías parlamentarias con escasa densidad política en la sociedad.
¿Cuánta densidad social y política se requiere para obtener mayoría parlamentarias que disputen poder? Es un interrogante interesante que nos sirve para analizar más allá de la realidad nacional y pensar en los 18 años de triunfos electorales en Venezuela, o los procesos de Bolivia y Ecuador de la última década. La estrategia del cambio social está en discusión luego de la ola revolucionaria de los 60/70, donde se mantiene la vigencia del proceso cubano y las duras disputas ante la agresión del imperialismo y las clases dominantes, especialmente en Venezuela. Los mecanismos políticos, sociales, económicos, culturales de acumulación popular ensayados en estos 50/60 años están también en discusión.
No solo hay crisis política en el sistema de dominación, sino también en la perspectiva de la construcción de alternativa, lo que constituye un gran desafío para el movimiento popular.
En este sentido no hay atajos y se requiere una profunda reflexión sobre la crítica de la realidad, no solo de la iniciativa del poder, sino de las alternativas en construcción. El capitalismo en crisis se recrea a pasos acelerados y agiganta la ofensiva del capital contra el trabajo, la naturaleza y la sociedad, convocando a una mirada sobre los cambios en las relaciones sociales de producción y organizar una respuesta para la emancipación social propia de nuestro tiempo.
Alguna vez dijimos que era tiempo de barajar y dar de nuevo, cada quien desde lo propio construido y pensar en diversas articulaciones, en primer lugar del movimiento obrero, por su especificidad y tradición histórica en la Argentina, pero junto a ello en todos los ámbitos de agrupamiento del movimiento popular. Hacen falta nuevas formas de organización y movilización para conformar una estrategia de poder de la mayoría popular.
La política no es solo el ámbito electoral, sino la cotidianeidad, no solo las movilizaciones y la calle, sino la construcción cotidiana que anticipa la sociedad del futuro. Esa es la asignatura pendiente y el desafío de la época.

Buenos Aires, 14 de agosto de 2017

Turbulencias económicas mundiales que alejan soluciones pensadas en radicación de inversiones externas

Mientras en la Argentina se vive el clima preelectoral de las “primarias abiertas simultaneas y obligatorias” (PASO) del 13/8 hacia la elección del 22/10 próximo, donde se definen las mayorías parlamentarias, las de medio turno de la gestión Macri, en el mundo se transitan nuevos fenómenos que debieran analizarse con atención ya que impactan en nuestra cotidianeidad.
Por un lado se destacan las desvalorizaciones bursátiles y variabilidad de localizaciones de las inversiones especulativas ante el temor de una escalada de guerra entre EEUU y Corea del Norte.
El dinero mundial fluye hacia destinos seguros, caso de EEUU, y pronostica que cualquier país que pretenda atraer capitales excedentes tendrá que profundizar la pérdida de soberanía, la cesión de derechos y asegurar grandes beneficios, al estilo de las altas tasas de interés que ofrecen las autoridades monetarias de la Argentina.
No solo se mantienen elevadas al 26,25% la tasa de interés, sino que se negocian por encima cerca del 29% en el mercado secundario y las necesidades de renovar LEBAC por más de 530.000 millones de pesos para la próxima semana pueden motivar nuevas subas de tasas, situación onerosa a cargo de finanzas que son públicas. El capitalismo en Argentina es funcional a la demanda mundial por rentabilidades extraordinarias.
En simultáneo y como proceso más estructural, el capitalismo desarrollado, aun con dificultades emanadas desde la crisis mundial del 2007/09, capta inversiones productivas para nuevos desarrollos tecnológicos en comunicaciones, energía y producción sustentada en la digitalización, alejado de aquel cercano tiempo relativo al boom de las materias primas.
China es un caso especial, ya que junto a las tendencias globales sobre inversiones en nuevas tecnologías, mantiene el interés por la región y sus recursos naturales asentado en sus deficiencias estructurales de acceso a materias primas en su propio territorio.
Resulta casi imposible insertar el debate local electoral en este marco de coyuntura mundial, ya que la preocupación económica no se concentra en el debate sobre el modelo productivo del país y su inserción mundial, sea para adecuarlo a las tendencias hegemónicas o para contrarrestarlo hacia una perspectiva alternativa.
Esto último, la alternativa, requeriría una discusión que trasciende lo local y se proyecte como debate regional de articulación productiva y económica, tal como se esbozó en propuestas inconclusas de años recientes, al estilo de la Nueva Arquitectura Financiera, o proyectos de asociación en la producción de alimentos o energía.
Inversiones, crecimiento, distribución del ingreso y alternativa
En la lógica del gobierno solo se esperan inversiones externas, que como demuestra el informe de la CEPAL, son esquivas para la región y marginales para la Argentina.[1] Mientras, reemplaza inversiones por préstamos, hasta que se materialicen aquellas y como sabemos, el endeudamiento externo  hipoteca el futuro del país.
Dice el Informe de CEPAL que las inversiones en América Latina y el Caribe vienen cayendo desde el máximo logrado en 2011 por 207.000 millones de dólares a los 167.000 millones en 2016; y Argentina es receptora apenas del 3% del total de inversiones externas radicadas en la región, muy lejos del 47% de Brasil y detrás del 19% de México, el 8% de Colombia, el 7% de Chile, el 4% de Perú y el 3% de Panamá.[2]
Agrega el estudio que existen tendencias de los capitales globales que migran hacia los principales países del capitalismo desarrollado y que no hay perspectivas de repetir el ciclo de expansión asentado en inversiones en recursos naturales para la exportación de la década pasada. Eso no quiere decir que la región modificará su papel subordinado como proveedor de esos bienes comunes, especialmente el litio, los hidrocarburos, los minerales, el agua y todo lo producido por la tierra. La primarización exportadora es un problema estructural de la región, confirmado en los últimos años.
Algunos de los discursos electorales críticos en la Argentina incluyen referencias a las promesas incumplidas por errores de gestión y desde allí piden pista para hacerse cargo del gobierno sin modificar la orientación ideológica programática orientada hacia el mercado y la apertura liberalizadora. Desde ese lugar se presentan como eficientes administradores de un programa de derecha, aun sin ser candidatos, tal como pontifica Martín Redrado respecto de la política monetaria.[3] Son los que disputan el gobierno en la nueva etapa que imagina la hegemonía mundial para la región, contra el modelo de cambio político reciente y que se ejemplifica en la continuidad de Venezuela o Bolivia en asociación con Cuba.
Otros discursos electorales incluyen críticas a la ortodoxia monetarista, especialmente del BCRA, aun cuando éste, a contramano del discurso de “no intervención estatal” decidió vender 1.600 millones de dólares en las últimas 2 semanas para contener la cotización del dólar en torno a los 18 pesos. No se trata de intervenir o no intervenir, sino, discutir en beneficio de quién se interviene. Es que más allá de la ideología liberal, predominante en el Gobierno de Macri, pesa la consideración de los políticos en el gobierno. Es el caso de la Gobernadora Vidal que intenta no perder la consulta de las PASO y presiona con medidas heterodoxas. A modo de ejemplo se puede mencionar la inducción al Banco Provincial para distribuir excedente vía descuentos acordados con cadenas comerciales, o la presión ejercida a la ortodoxia en materia de la política monetaria para contener la disparada del dólar, ya que habría impacto en los precios y un descontento social generalizado.
Se escuchan también críticas a la distribución regresiva del ingreso y a la desigualdad alimentada con mayor concentración y un crecimiento de la producción y el consumo orientado a sectores de elevados ingresos, mientras decae el consumo popular. Todo agravado con una inflación sostenida, que alcanza ya al 13,8% acumulado entre enero y julio, y que el propio BCRA pronostica en 22% para el año[4], muy lejos de las metas del 17%.
Los debates son diversos y no siempre claros en función de la lógica hegemónica en los medios de comunicación, favorable a sostener la programática liberalizadora y orientada al mercado.
Por eso y más allá del análisis que surja del resultado en las PASO del próximo domingo, interesa habilitar un debate crítico sobre los límites que ofrece continuar una lógica subordinada a las tendencias del capital mundial y proponerse una agenda basada en construir otra lógica para la producción y la satisfacción de las necesidades sociales.
Córdoba, 11 de agosto de 2017



[1] CEPAL. La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2017. Documento informativo. En: http://www.cepal.org/es/publicaciones/42023-la-inversion-extranjera-directa-america-latina-caribe-2017-documento-informativo (consultado el 11/08/2017)
[2] Alicia Bárcena. Presentación del Informe sobre IED de la CEPAL. En: http://www.cepal.org/sites/default/files/presentation/files/170810_presentacion_informe_ied_2017_final_0.pdf (consultado el 11/08/2017)
[3] Martín Redrado. Una política cambiaria sin convicciones. Ámbito Financiero del 11/08/17, en: http://www.ambito.com/893287-una-politica-cambiaria-sin-convicciones
[4] BCRA. Inflación esperada REM 2/8/17, en: http://www.bcra.gov.ar/  (consultado el 11/08/2017)

Hay que leer con atención los datos del crecimiento económico

Estamos en tiempos electorales y hay preocupación en el oficialismo, tanto como en la oposición por la evolución de la economía y el impacto sobre la población.
Por lo que desde el gobierno se escucha el argumento de que “vamos bien, creciendo, aun cuando eso no lo sienta toda la sociedad”. Algo así como “esperen, no sean ansiosos, ya les llegarán a Uds. también los brotes verdes”, mientras, el verde que crece es el dólar y su impacto se sentirá en el nivel de precios, con una inflación para el mes de Julio que superará al 2%, ya muy lejos de la meta del 17%.
Quién sabe a cuánto ascenderá la inflación para todo el año, y claro, el gobierno insistirá que será menor que el año pasado. La realidad es que no pueden dominar a los que tienen capacidad de aumentar los precios y éstos afectan a los sectores con menores ingresos.
Ciertos sectores de la oposición imaginan que el impacto económico será razón suficiente para un castigo electoral, subestimando razones ideológicas, políticas y culturales en la decisión del voto.
Más aún, en la posibilidad de construir alternativa integral que instale una conciencia por el cambio social en la Argentina, algo que por cierto trasciende la lógica nacional y se proyecta como un problema de época.
Hay que sacarle punta al lápiz y analizar adecuadamente los datos oficiales, y en ese sentido poder leer que el INDEC señala un crecimiento del 6,6% para el sector industrial entre junio y mayo del 2017, pero aclara que la comparación enero a junio del 2017 al 2016 es 0%.[1] Vale recordar que para junio del 2016 el registro había sido -6,4%, por lo que ahora creció lo que hace un año había bajado.
Importa la industria por ser el responsable en la historia reciente de combate al desempleo. Lo sigue siendo y es precisamente el punto débil del crecimiento del empleo. La industria explicó buena parte de la superación de la crisis 2001 y 2002 y la recesión de los últimos tiempos, es principalmente fabril.
Para la industria de la alimentación los datos que aporta el INDEC señala un 3,2% de crecimiento de junio contra mayo, pero negativa (+0,6%) si se compara el primer semestre del 2017 contra el mismo periodo del 2016.
En el caso textil, que involucra a innumerables pequeñas y medianas empresas diseminadas en el país, los datos son negativos en los dos guarismos de comparación, -4,4% mes contra mes y -14,4% contra primer semestre.
Para la industria del papel es 3,5% y -4,0%. La situación es similar en el conjunto del sector manufacturero, aun cuando destaca la industria automotriz con una expansión del 15,9% entre junio y mayo y del 6,4% entre enero y junio del 2017 respecto del mismo periodo 2016.
Resulta de interés analizar este crecimiento industrial, sesgado, donde destaca la mayor producción de automotores, destinados a un consumo de medios y altos ingresos, además de estar orientados al mercado mundial. Un 50% de la producción local de automotores es comprada en Brasil.
Producción, consumo, empleo, recaudación
Agreguemos además, que se registra un fuerte crecimiento del consumo de autos 0km, siendo el 70% de ellos importados, confirmando que la política económica de la Argentina favorece la producción en el exterior, que para el caso automotor es Brasil, o sus terminales automotrices, el principal beneficiario.
La producción debe asociarse al consumo y lo que aparece en la Argentina es una recuperación del consumo de los sectores de medios y altos ingresos.
No solo se consume automotores, sino también construcciones. Estas últimas, muy vinculadas a una reactivación del crédito hipotecario que favorece la solución habitacional de sectores de medios y altos ingresos, de trabajadores/as registrados/as, que vinculan su ingreso y capacidad de ahorro previa, propia o de la familia para acceder a la vivienda propia con hipotecas a 30 o más años.
Como contrapartida, la realidad muestra una caída del consumo popular, muy asociado a la tendencia aun negativa de la evolución del sector alimentario o textil, parte principal del destino de los escasos recursos de la mayoría social de bajos ingresos.
Lo comentado sobre la producción y el consumo es asimilable a lo que ocurre con el empleo, donde el Ministerio de Trabajo informa de un crecimiento del empleo, que incluye una ampliación del trabajo por cuenta propia y el “emprendedurismo”. Ello ocurre en simultáneo con una baja del empleo industrial, consistente con el análisis que revela las dificultades para superar la larga recesión del sector manufacturero en la Argentina.
Al mismo tiempo que algunas empresas registran nuevos trabajadores, son variados los conflictos que se visibilizan por despidos o presiones por la tercerización o relocalización empresaria, al estilo de PEPSICO.
Son empresas que sin mostrar problemas de producción, o económicos, planifican la reducción de costos con cesantías, relocalizaciones y búsqueda de personal con menos edad, experiencia y conciencia sindical. Todo para mejorar la rentabilidad.
Hay quienes sostienen que “tienen derecho” para hacerlo y sí, está asociado  a la impunidad de las Empresas para privilegiar la ganancia por sobre el empleo.
La recaudación record que enuncia la AFIP es parte de lo mismo que sostenemos, ya que la mejora de ingresos tributarios proviene en principio del IVA, asociado a los consumos de sectores de medios y altos ingresos. El IVA sigue siendo la principal fuente de recaudación impositiva, agravando el carácter regresivo del financiamiento tributario del Estado.
El impuesto a los bienes personales explica también el record de recaudación, asociado al blanqueo realizado el año pasado, con exteriorización de activos en el exterior. Ganancias explica también la mejora de ingresos tributarios, recordando que aún tiene importancia el aporte de los trabajadores, contribuyendo a la regresividad en general del régimen impositivo en el país.
Objetivos y resultados de la política económica
Sea por la producción o el consumo, el empleo o la recaudación tributaria, queda claro que los datos deben ser analizados con sumo cuidado y concluir que son el resultado de una política económica que favorece a los sectores más enriquecidos de la sociedad argentina.
Pero sii quedara alguna duda, la explicitación de las declaraciones juradas del Presidente y su equipo ministerial, señalan que estamos ante un gobierno de millonarios que aplican en la función pública la misma lógica que les favoreció su enriquecimiento.
Buenos Aires, 5 de agosto de 2017



[1] INDEC. Informe sobre Industria manufacturera vol. 1 nº 17. Estimador Mensual Industrial. Junio de 2017. En: http://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/emi_07_17.pdf

Nuevos aumentos en la cotización del dólar contra el peso argentino

Hay nerviosismo en el mercado financiero y cambiario por la escalada de la divisa estadounidense, que llegó a superar los 18 pesos por dólar en el mercado paralelo, y solo con intervención oficial (Bancos oficiales y BCRA) cerró en la fecha por debajo de esos valores.
Preocupa la cotización por el potencial traslado a precios cuando cuesta contener la inflación. No solo porque buena parte de la producción depende de insumos externos, dolarizados, sino por la especulación impune de los principales fijadores de precios en la Argentina.
Adicionalmente preocupa a los nuevos tomadores de préstamos hipotecarios asociados al dólar y a la inflación, que ven alejarse el acceso a la vivienda propia, lo que motivo que el Banco de la Nación flexibilizara la relación entre cuota e ingresos, del 25% al 30% de los salarios de los demandantes del crédito.
La discusión es a cuanto llegará la cotización de las divisas hasta las elecciones primarias de mediados de agosto si es que se consolida un triunfo de la candidata Cristina Fernández en la Provincia de Buenos Aires y más aún, si eso se repitiera en las elecciones definitivas de octubre próximo.
Son especulaciones que esconden fenómenos más complejos y estructurales que hacen a la dependencia del país respecto del dólar y otras monedas del exterior.
¿Por qué especulaciones? Es que en ese sentido es bueno preguntarse qué pasaría si esas previsiones electorales no se confirmaran. ¿Acaso bajaría la cotización del dólar? No parece probable más allá de relativas oscilaciones que pueda tener la divisa estadounidense en estos tiempos.
El dólar puede subir o bajar en su cotización pero la tendencia estructural tiene un sentido ascendente y con incidencia fuerte en la conformación de los precios de la economía dependiente de la Argentina.
Las especulaciones sirven para la disputa del voto, ya que se argumenta que los inversores no ingresan al país por el temor al retorno al gobierno del kirchnerismo.
En realidad, en estas elecciones no se define el retorno kirchnerista al gobierno, y más aún, el ingreso de capitales durante el periodo kirchnerista desmiente el temor de los inversores externos.
Durante el 2015 hubo mayores ingresos de inversiones que en el 2016 o lo que transcurre del 2017, desmintiendo esas especulaciones electoralistas.
El problema es la dependencia
Cualquiera sea el resultado electoral en el país el problema es la dependencia argentina respecto del dólar.
El país no puede funcionar sin el ingreso de divisas, sean dólares, euros u otras monedas. Incluso, bajo las nuevas condiciones políticas en el país se acaba de ratificar el acuerdo suscripto con China en el gobierno anterior para acudir al uso del yuan ante dificultades de la economía local.
Macri pretendía inversores de EEUU o de Europa y ante la ausencia de ellos, bienvenidas las inversiones chinas negociadas en el periodo lirchnerista. Del mismo modo se prefiere el financiamiento de la banca transnacional europea o estadounidense y ante la insuficiencia de ellas, bienvenida la ofrecida por el Banco Popular de China.
La lógica capitalista de la economía local demanda del ingreso de dinero solvente para la producción y reproducción del sistema económico. Por eso la apelación a las inversiones externas, al ingreso de dinero que se aplica a la compra de medios de producción o tecnología adecuada a la época actual del modelo productivo.
Es que los pesos argentinos no son aceptados por los productores mundiales de tecnología de punta en tiempos de robótica, nanotecnología, inteligencia artificial o innovación multiplicada. Es lo que define la competitividad de los países. Los pesos solo sirven para pagar la fuerza de trabajo.
Si hasta el sector más competitivo de la argentina, el campo, requiere de insumos extranjeros, los que se manifiestan en el paquete tecnológico para la producción de la principal mercancía exportada por el país: la soja.
Para pagar los insumos importados hace falta divisa, y los pesos solo para cancelar salarios.
Argentina depende de las divisas, que llegan al país por balance comercial superavitario, ingreso de capitales externos, o endeudamiento. Para el caso local, el ingreso de divisas solo se produce por deuda, ya que existe déficit por mayores importaciones que exportaciones; salidas de capitales por déficit de turismo con el exterior y crecientes remesas de utilidades al extranjero.
La economía local solo puede funcionar con más deuda externa, la que genera intereses que si o si deben cancelarse en cada renovación de los vencimientos del capital principal.
Por esa razón preocupa a las clases dominantes el déficit fiscal y exigen recurrentemente el equilibrio de las cuentas del Estado.
Es un argumento esgrimido por estas horas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la OCDE, que demanda al país la materialización del ajuste fiscal para ser receptado como miembro de esa organización.
La OCDE incluye a los principales países del capitalismo desarrollado, y por la región participan Chile y México. Brasil tiene estado de país colaborador.
Entre las recomendaciones de la OCDE hacia el país se encuentra la reducción de los impuestos, lo que otorga mayor coherencia al ajuste fiscal y la reforma laboral como ajuste estructural para adecuar al país a las demandas de la situación mundial.
Se reitera la orientación para el ajuste la reestructuración regresiva del capitalismo argentino.
Soberanía e independencia como proyecto
Queda clara la presión recurrente para profundizar la dependencia y la connivencia del orden económico local para reproducir una lógica subordinada al capital externo, por lo que resta el desafío de profundizar en el esclarecimiento de una perspectiva soberana e independiente.
La discusión entonces no remite a la cotización de la divisa, sino a la posibilidad soberana de organizar las relaciones socioeconómicas en el país, la región y el mundo.

Buenos Aires, 28 de julio de 2017

Argentina en la Economía de la timba

La política económica del gobierno de Macri ofrece varias apuestas para los jugadores con dinero excedente y que pretenden usarlo como capital, es decir, dinero que se incrementa luego de un proceso de producción y circulación.
Se destaca la carrera entre el dólar u otras monedas extranjeras y las tasas de interés de los títulos públicos, sean las Letras del Banco Central, LEBAC, o las Letras del Tesoro, LETESEsa carrera le gana a la opción por la producción de bienes materiales o servicios para la misma.
Los inversores, o tenedores de dinero prefieren invertir en activos financieros y no arriesgar en contratar fuerza de trabajo y medios de producción para producir y vender, ya que al final se encuentran con un mercado de consumo disminuido precisamente porque el BCRA impulsa una política monetaria restrictiva y retira dinero de circulación al estimular inversiones financieras.
En los bancos ocurre algo similar y en lugar de arriesgar con préstamos para la producción, prefieren invertir en las distintas opciones ofrecidas por el Banco Central.
La tasa de interés del 26,50% se transforma en 29% en el mercado secundario, es decir, en aquel que se re-compran las Letras.
Todo termina estimulando las ganancias financieras que paga el conjunto del trabajo social argentino por intermedio del Estado, ya que todo se financia con ingreso de dinero del exterior; insistamos, dinero que se transforma en capital por el proceso inversor.
El dinero como tal no se valoriza, solo lo hace cuando es parte de un proceso de valorización, sea en la producción o en la circulación, las que actúan en un ciclo combinado, uno con otro.
Así, el Estado ingresa capital desde el exterior bajo la modalidad de dinero de préstamo y se compromete a pagar intereses, que recurrentemente cancela el Estado por encima de cualquier otra obligación.
Por eso se insiste en que las deudas hay que pagarlas, mientras que las actualizaciones o aumentos de los salarios estatales pueden siempre postergarse, del mismo modo que la satisfacción de mayores derechos sociales, de educación, salud, vivienda, recreación, etc.
Con el ingreso de capitales externos se organiza la Economía de la Timba que reproduce el privilegio a la ganancia de pocos y extiende las penurias de la sociedad.
En ese recorrido el BCRA gana reservas y pasó de 25.000 a 50.000 millones de dólares, ahora en 48.000 para contener la escapada del dólar, y anuncia que pretende llegar a 75.000 millones.
Augura así la continuidad de la búsqueda de divisas, las que se consiguen con superávit fiscal, que no es el caso de la Argentina actual con déficit comercial, lo que compromete más aún la situación externa.
También se pueden conseguir por inversiones externas para ampliar la producción y de nuevo, no es el caso de la Argentina.
Más aún, el país es deficitario en turismo con más salida de divisas que ingresos y además, son crecientes las remesas de utilidades al exterior, con lo que el Estado está condenado a incrementar la deuda externa y por eso se recicla la entrada de divisas para sostener la timba de la economía.
El interrogante es si se puede cortar el ciclo de la especulación y la respuesta positiva supone un gran debate en la sociedad para estimular la producción local sobre la base de un cambio del modelo productivo y de consumo.
De otro modo, des-estimular el consumo de divisas, sea para ahorro o para fuga, lo que supone el CONTROL del movimiento de capitales y la socialización de la banca.
No hay necesidad de banca privada para el manejo de recursos sociales de toda la población.
La banca administra recursos sociales y por la tanto la sociedad es quien debe gestionarlos, sea por instituciones públicas o cooperativas.
Claro que la socialización de la banca debe asociarse a la socialización del comercio exterior y definir soberanamente las relaciones económicas internacionales, algo que difícilmente encare el gobierno actual y buena parte de la oposición con posibilidad de disputar el gobierno.
Por ello, lo primero es el debate en la sociedad y definir un rumbo de carácter alternativo que permita discutir que producir y para quién; como distribuir, intercambiar y consumir.
Buenos Aires, 25 de julio de 2017

El impuesto a la compra venta de activos financieros: una ilusión temporaria

Hace tiempo que se discute la eliminación de la exención al impuesto a las ganancias de los beneficios derivados de la intermediación financiera, mientras se mantienen gravados bajo el concepto de “ganancias” los ingresos salariales.
Así, el Impuesto que por definición debiera ser progresivo,  grabando las rentas o ganancias empresarias, resulta también regresivo por la contribución que hacen trabajadoras y trabajadores, más aun cuando el IVA y Ganancias sustentan la mitad de los ingresos tributarios en la Argentina.
Lo curioso es que en estos días se había anunciado la reglamentación del impuesto que gravaba la compraventa de acciones, cuotas y participaciones sociales, incluidas las cuotas partes de fondos comunes de inversión, títulos, bonos y demás valores, cuando comprador y vendedor sean sujetos residentes en el exterior.
El solo anuncio de su reglamentación, aun con lo limitado de la medida, impactó en procesos de desvalorización de acciones y encendió la luz de alerta en ámbitos de decisión sobre la política económica.
Como respuesta a la tensión en el “mercado” y la sensibilidad de los inversores, temerosos a constituirse en sujetos de tributación, la AFIP con el guiño del ministro de Hacienda postergó por 6 meses la puesta en práctica del impuesto, argumentando problemas operativos y de adecuación a las nuevas exigencias por parte de los involucrados en las operaciones.
La realidad es que la medida complicaba aún más la llegada de inversores externos, y aun resignando recaudación, desde el Ministerio de Hacienda continúan con el privilegio y la seducción de las potenciales inversiones foráneas.
Inversiones para la especulación
Por ello, la suspensión por un semestre para hacer efectivo el impuesto podrá reiterarse si continúa la sequía de inversores que reviertan la escasez de fondos aplicados a la expansión de la producción.
En ese marco es que no arranca la reactivación de la economía, aun cuando se pronostica un crecimiento del 3 al 4% del PBI para este 2017. Ese crecimiento no tiene por qué remitir a producción fabril y menos a creación de empleo, o mejoras en salarios o ingresos populares.
La percepción social de debilidad en el funcionamiento de la economía dificulta la disputa del consenso electoral del oficialismo.
Curiosamente, y a contramano de esa apreciación, desde el BCRA y con aval del Ministerio de Hacienda se estimula la especulación financiera y una política monetaria restrictiva ortodoxa para bajar la inflación a cualquier precio.
Volvieron a subir las tasas de interés de las LEBAC y Hacienda licitará la próxima semana Letras del Tesoro por 800 millones de dólares.
No solo es festival de deuda de la Administración central y el banco rector de las finanzas en el país, sino una señal que continúa privilegiando la política económica de la especulación ante cualquier planteo de estímulo a la producción.
Previo a la suba de tasas de interés subieron el dólar, que ya supera el piso de los 17 pesos por dólar, y las tarifas de los combustibles. Ambos datos relevantes relativos a la evolución de la inflación y por eso se radicaliza la ortodoxia del jefe de los banqueros.
Federico Sturzenegger insiste en su ortodoxo planteo aun cuando se pierdan empleos y se alejen expectativas de recuperación del consumo popular, algo que puede incidir en la pérdida de votos oficialistas en las próximas elecciones de medio turno.
A contramano de esa orientación, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires insiste en el acuerdo entre el Banco Provincia y las cadenas de supermercados para resignar rentabilidad a cambio de descuentos que estimulen compras de ciertos productos en una campaña para la disputa del consenso electoral.
La ortodoxia económica tiene el límite de una lectura política que evidencia discusiones al interior del gobierno y que las propuestas de participación estatal para el estímulo del consumo no solo pertenecen a la oposición.
Aun así, el consumo se restringe a una porción de la sociedad con relativa capacidad de consumo, ya que la canasta para no ser pobre supera los 15.000 pesos mensuales y el ingreso promedio está muy lejos de esos valores.
El discurso pro inversiones persiste y por eso en Mendoza se recrearon las condiciones para un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, aunque los subsidios agrícolas del viejo mundo retrasan la realidad de rápidos acuerdos.
La cumbre del Mercosur anticipa las dificultades para celebrar acuerdos de libre comercio que la OMC intentará generalizar en diciembre en Buenos Aires, pero no obstaculiza el compromiso discursivo del proyecto oficial con la liberalización de la economía.
Ajuste asegurado
El asunto de las inversiones se resuelve si avanzan los proyectos de restricción de derechos sociales y sindicales para favorecer la rentabilidad empresaria, algo que se procesa más allá de la ortodoxia o la heterodoxia de política económica, que parece convive al interior del oficialismo y más allá.
Por eso se explican los acuerdos parlamentarios en el avance de legislación estratégica, tal el caso del tratamiento del endeudamiento, que cada vez compromete más los recursos fiscales.
Aun conteniendo el déficit primario, la suma de intereses de la deuda agrava el déficit fiscal y compromete recursos públicos y un presente y futuro de ajuste.
Resulta imprescindible superar la discusión entre ortodoxia y heterodoxia para pensar más allá del régimen del capital y actuar con el horizonte de resolver necesidades sociales, aun a costa de los objetivos de los evasivos inversores y sus demandas para escamotear una tributación progresiva.

Buenos Aires, 21 de julio de 2017

La crisis de Brasil solo se entiende si se miran los problemas globales de la crisis mundial del capitalismo

Entrevista a Julio Gambina, director de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas   (FISYP)

Mario Hernandez

M.H.: Estuviste dos semanas en Brasil, habrás tenido tiempo para analizar la situación que atraviesa el país hermano, me gustaría conocer tus reflexiones.

J.G.: Participé de dos acontecimientos muy importantes que me permitieron intercambiar opiniones muy diversas. Por un lado estuve en el Congreso de la Sociedad de Economía Política de Brasil, una organización que nuclea a economistas marxistas, heterodoxos, una organización de carácter crítico sobre la política y el orden económico brasileños; por lo tanto, pude escuchar una gran cantidad de debates y opiniones de analistas muy profundos de la realidad económica del Brasil.
A la semana siguiente pude participar de un Encuentro de Trabajo Social, lo que me permitió tener un pantallazo de la situación social brasileña. Hay que pensar que Brasil es el país más poblado de la región y el que en términos absolutos, concentra mayor pobreza en toda América Latina. Si uno piensa que Haití es el país más pobre en la región latinoamericana y caribeña, Brasil es el que concentra la mayor cantidad de pobres, aunque también tiene ese inmenso contraste de la más elevada riqueza en la región junto con México. Por eso remarco estos dos encuentros, uno en San Pablo y el otro en el estado de Espíritu Santo en la ciudad de Victoria, que me permitieron compartir con intelectuales brasileños sobre la realidad económica, la realidad social y el debate en torno a la crisis política que hay en Brasil.
A los efectos de comprender lo que pasa en Brasil, la primera conclusión que me permito hacer es que hay que analizar cómo confluyen  los problemas globales con los problemas locales. Cuando pienso en los problemas locales, pienso que Argentina no es muy distinta que Brasil, o Brasil no es muy distinto que México, o la situación de los países de Latinoamérica tiene un punto en común y es que América Latina hoy no está en la mirada de las grandes corporaciones transnacionales como destino de sus inversiones, en todo caso lo que hay es un impacto de la crisis mundial en los países de nuestra América, especialmente Brasil.
No estamos en el momento del boom de las commodities, lo que potenció en los últimos años el carácter primario exportador de nuestros países, especialmente Brasil que en los últimos años apareció como una potencia petrolera sin haberlo sido nunca, un país totalmente deficitario en ese plano que de golpe apareció con el proyecto del Presal una perspectiva de reservas petroleras gigantesca que lo ponen en el apetito del sistema mundial, pero hoy no estamos con un precio internacional del petróleo que haga viable esa perspectiva de explotación de las reservas petroleras del Brasil.
Entonces, el primer elemento es que en Brasil impacta la crisis petrolera global, con los matices propios de Brasil, pero así como hay dificultades para que lleguen inversiones externas a la Argentina, las tan anunciadas para el “próximo semestre” desde hace cuatro semestres por el gobierno Macri, tampoco son las que dinamizan el proceso de Brasil. Y en el plano local lo que se expresa es el fin de un acuerdo social que supusieron los gobiernos del PT, del 2003 al 2016 si bien Temer era parte de la fórmula de Dilma, el ciclo del PT se considera terminado con la salida de Dilma Rousseff del gobierno de Brasil, con el impeachment, el golpe parlamentario perpetrado el año pasado.
Esa conciliación social está expresada en una carta que Lula envía a los grandes empresarios, la burguesía paulista, la clase dominante brasileña, antes de asumir, diciendo que va a cumplir con los acuerdos con el FMI, estoy hablando del año 2002 antes de ser Presidente en ejercicio desde el año 2003 y que, por lo tanto, va a mantener la orientación económica estructural de la economía brasileña; pero lo que va a intentar el gobierno de Lula primero y luego el de Dilma, fue tratar de incluir dentro de los beneficios económicos a esa inmensa magnitud de pobreza que hay en Brasil a partir de la política social masiva que es una característica que se desplegó con rigor en toda América Latina y asumida por los propios organismos internacionales.
Es importante ver esto del pacto social porque la disputa que hay en Brasil por parte de las clases dominantes brasileñas, es tratar de desarmar ese pacto que suponía ganancias para los capitales hegemónicos del Brasil y a la vez mecanismos de inclusión social a través de la política económica y en un sentido más general de la política social como es, por ejemplo, el Plan “Bolsa Familia”.
Esta concepción de pacto social tiene que ver con las luchas de los trabajadores que se dieron a finales de los ´70 y comienzos de los ´80 que son la base de un nuevo partido político en Brasil como es el PT, de una nueva central de trabajadores como es la CUT y la conquista que supuso la constitución de 1988 en Brasil, que para ese tiempo era considerada la más progresista y democrática que se hubiera formulado en América Latina. Lo que luego fue relativizado con la Constitución venezolana y dos décadas después con las Constituciones de Bolivia y Ecuador. Pero hasta entonces la Constitución brasileña de 1988 expresaba una cantidad de reivindicaciones que en el Brasil de aquellos años se decía que era una Constitución más programática que manifestación de derechos reales, y el gobierno del PT, tanto Lula como Dilma Rousseff intentaron materializar con resultados concretos esa Constitución del ´88 expresando una determinada correlación de fuerzas en la sociedad brasileña.
La verdad es que el pacto realizado por Lula con los grandes industriales de San Pablo, con las grandes transnacionales y el compromiso del propio Estado de fomentar  la transnacionalización de los grupos económicos del Brasil, algunos de ellos como nuevos grupos económicos alentados desde el propio Estado, uno de esos es el caso de Odebrecht que hoy está en el centro del debate de la corrupción no solo en Brasil sino en Argentina y en el conjunto de América Latina. Porque la capacidad financiera del Estado brasileño con el Banco Nacional de Desarrollo, algo que no tiene la Argentina ni ningún país de la región, lo que hizo fue financiar la transnacionalización de los grandes grupos económicos del Brasil intentando proyectar al país como poder económico de la región y desde ahí sustentar un proyecto político regional que había sido anunciado previamente por Fernando Enrique Cardozo y que Lula intentaba llevar adelante. No pudo hacerlo en el plano político porque le salió una competencia más audaz que fue la de Hugo Chávez que fue muy dinámico en la propuesta de reestructurar las relaciones políticas diplomáticas e institucionales de la región, especialmente con el ALBA y el impulso a la CELAC e incluso el intento fallido del Banco del Sur que siempre estuvo muy lejos de competir con el Banco Nacional de Desarrollo del Brasil, pero que apuntaba en un mismo sentido de financiamiento para proyectos productivos en la región.
Creo que la crisis de Brasil solo se entiende si se miran los problemas globales de la economía mundial, de la crisis mundial del capitalismo y esta situación interna donde las clases dominantes brasileñas deciden ponerle fin a esta expectativa de pacto social que suponían los gobiernos del PT y, por lo tanto, la discusión que se presentó en Brasil desde la salida de Dilma Rousseff fue cómo restablecer el orden político.
El tema es muy complejo porque no alcanzó con sacar a Dilma, si uno mira las noticias periodísticas cotidianamente, se da cuenta que no alcanzaba con que Temer asumiera la presidencia y se dedicara a satisfacer la demanda de poner fin a cualquier política de distribución del ingreso, incluso llegar al punto de congelar los gastos fiscales de Brasil por 20 años, obviamente, actualizados por la inflación. Es impensado, por ejemplo, imaginar que en la Argentina el gobierno Macri pudiera plantear un congelamiento del gasto público por 20 años, mucho le está costando reducir el déficit fiscal, pese a que en su campaña y su entorno ideológico, desde el gabinete y el Banco Central hay cruzados de disminución del déficit fiscal. Las relaciones políticas en la Argentina no lo permiten.
En Brasil la ecuación política lo permitió y eso que allí aparece con una novedad en la resistencia popular como fue la gran huelga general de fines de abril, previa al 1º de mayo. A muchos puede no sorprenderles el impacto de una huelga general, pero en las condiciones históricas de Brasil fue histórico.

M.H.: Y se repitió hace poco una nueva huelga general.


En la Argentina se pretende legitimar la misma agenda liberalizadora que en Brasil desde el consenso electoral logrado en 2015


J.G.: Así es. Pero fue importante aquella de abril porque rompió con una tradición histórica de no paro general. Nosotros en Argentina tenemos una larga historia y tradición de organización del movimiento obrero mientras que Brasil tiene una profundísima derrota del movimiento obrero en la década del ´30 y un renacer a fines de los ´70/’80 que es lo que ha explicado este proceso de acumulación de fuerzas, inclusive de organización del Foro Social Mundial en el 2001, gobierno del PT en el 2003 y creo que la principal lectura que hay que hacer es que los problemas brasileños tienen que ver con la lucha de clases mundial y local, ya que las clases dominantes, los capitales externos que actúan en Brasil, los capitales locales que se proyectan en la disputa de la transnacionalización, le ponen fin a esta expectativa de pacto social que viene desde la Constitución de 1988, de las luchas obreras de fines de los ´70/’80 e intentos de acumulación de fuerzas con los gobiernos del PT para pensar en otras perspectivas y por eso creo que hay que pensar esta realidad en la lógica de lucha de clases y por eso fue que avanzaron en el impeachment. Ahora el problema es Temer, avanzan sobre él porque avanza con la agenda parlamentaria que incluye además del tema del gasto público la reforma del trabajo.

M.H.: Hoy estaba planteada la discusión parlamentaria del tema.

J.G.: La discusión de fondo que está planteada, el que está en el centro de la discusión es Temer y quién lo continúa en el gobierno, antes de pensar en las elecciones del año que viene, en la reforma del trabajo y en la reforma previsional. Te menciono estas dos cuestiones y a cada rato menciono a la Argentina porque me parece que hay que mirar muy seriamente el paralelo con nuestro país, porque así como en el sistema mundial se quería terminar con distintas experiencias de cambio político en América Latina, más allá de lo que cada uno de nosotros pueda pensar sobre los avances que se pudieran hacer, había que poner un punto al desarrollo de estas experiencias y todo venía con golpes, en Honduras, Paraguay, Brasil y Argentina mostró algo distinto porque no fue con golpe parlamentario sino con consenso electoral.
Hay que mirar seriamente lo que acontece en Brasil porque en la Argentina se pretende legitimar la misma agenda liberalizadora que demandan los grandes capitales desde el consenso electoral logrado en 2015.


La reunión de la OMC en Argentina es un respaldo de las clases dominantes a lo que ven como la avanzada política más clara de la ofensiva del capital mundial en América Latina


M.H.: Continuando en la agenda internacional, y visto lo sucedido en Hamburgo en el G20, me pregunto si en diciembre estaremos a la altura de las circunstancias, ya que se reúne en nuestro país.

J.G.: Estaremos a la altura que seamos capaces de construir, porque así como recién te decía que en Brasil hay temas globales y nacionales para analizar, lo primero que hay que pensar es por qué la OMC se va a hacer en Argentina del 10 al 13 de diciembre y por qué Argentina toma la posta de Alemania coordinando las tareas del G20 para el 2018.
Creo que es una apuesta de las clases dominantes mundiales para consolidar lo que se propone como objetivos el gobierno Macri. La OMC decide hacer su oncena ministerial en Argentina a pedido del gobierno argentino en la segunda mitad del año pasado y la OMC que tiene como tarea la liberalización de la economía mundial, considera que es muy oportuno traer los debates a la Argentina, es un respaldo de las clases dominantes a lo que ven como la avanzada política más clara de la ofensiva del capital mundial en América Latina para tratar de terminar con la calificación de cualquier proceso de cambio político en la región. Por eso en la foto de los presidentes del G20 en Hamburgo en el centro está Merkel, la que preside el G20 durante todo 2017, y al lado Mauricio Macri que va a comandar las discusiones del G20 del próximo año.
Es muy importante que el movimiento social y popular en Argentina trate de profundizar en lo que significa el desembarco de la OMC en diciembre y del G20 en julio del año que viene, creo que es un tema insuficientemente instalado.

M.H.: Igualmente ya se ha dado un primer paso.

J.G.: Sí. Ya hace más de un año que hay un grupo de organizaciones que vienen armando “Argentina mejor sin TLC” organizando audiencias públicas en el Congreso de la Nación, que hicieron el pasado 24 de junio una reunión nacional que todavía no es todo lo nacional que se puede, porque todavía hay grandes organizaciones sociales que tienen una agenda de mirada muy coyuntural, todavía pesa mucho más la discusión de los salarios y acuerdos colectivos, que es tremendamente importante porque hace a la calidad de vida, a la capacidad de compra del salario, pero lo que no se visibiliza es que hay un proyecto de máxima de las clases dominantes y los capitales más concentrados que tienen como epicentro afectar los derechos laborales, sociales y, por lo tanto, el proceso de liberalización afecta a todas esas reivindicaciones.
Es necesario que las grandes centrales sindicales y organizaciones sociales de la Argentina, no solo de movimientos sociales, sino también medianos y pequeños productores tengan en la perspectiva que todo el canto de sirena que viene con la OMC no los va a favorecer. Uno de los “dulces” que se presentan en la agenda del OMC es el e-commerce o comercio electrónico, como diciendo que a cualquier pequeño productor le va a interesar que desde cualquier parte del mundo le compren por internet lo que producen; eso es un verso, no va a ocurrir, el comercio electrónico esta pensado para las grandes transnacionales de los servicios y la tecnología, que tienen que ver con los procesos de innovación tecnológica, robótica, que están precisamente en manos de EE UU y China, los dos grandes competidores de la producción mundial.
Argentina puede generar un protocolo, una legislación desde la OMC favorable a la comercialización del comercio electrónico, lo que puede ser nefasto para las condiciones de la producción y afectar al empleo local.
Es un tema delicado, está bien que intentemos una mirada positiva de todo lo que se está haciendo. Hasta hubo presencia de “Argentina sin TLC” en Hamburgo, con un cartel crítico a las políticas de Macri y tiene que ver con argentinos y argentinas que están organizando una movida en diciembre para tratar de estar a la altura de Hambugo, donde hubo una semana con movilizaciones de 10.000 a 50.000 y 100.000 personas. Es impresionante ver las imágenes del inmenso dispositivo de seguridad desplegado por las fuerzas de seguridad alemanas. Para la reunión de diciembre se está preparando un operativo de seguridad donde prácticamente va a ser imposible transitar entre el 10 y el 13 de diciembre entre el Hilton y el Centro Cultural Kirchner, donde van a estar hospedados y donde se van a dar las discusiones, todo ese corredor que va de Puerto Madero al CCK va a ser muy custodiado y cerrado a la circulación.
Lo importante va a ser que más allá de la confrontación que pueda darse entre quienes quieran manifestarse y quienes quieran custodiar la seguridad de entre 3.500 a 4.000 participantes en la cumbre de la OMC, es que haya un debate en todo el país para comprender lo que esto significa y contrarrestar la propaganda oficial que alienta el discurso de la liberalización y como dato muy concreto plantea avanzar en Tratados de libre comercio del Mercosur con Europa.
En ese sentido tenemos que recordar todo lo que discutimos y avanzamos en rechazar los acuerdos de libre comercio de América Latina con EE UU, que fue la lucha contra el ALCA al cual en Mar del Plata en 2005 se le puso freno. La pregunta sería por qué Europa es mejor que EE UU en la relación económica comercial con Argentina. Digo Europa y podría extenderlo a cualquier potencia económica que intente Tratados de libre comercio con nuestro país, con el Mercosur y América Latina en general.
Por esto es tan importante generar este debate en la sociedad argentina, y ni hablar de lo que se viene para el G20 en julio del año que viene, por lo cual la movilización de diciembre de este año tiene que estar a la altura de lo acontecido en Hamburgo y preparar las condiciones para una masiva movilización en julio del año que viene, que además debería ser una movilización regional y mundial, ambas, tanto la de diciembre como la de julio.

M.H.: Para cerrar algún comentario sobre la coyuntura nacional.

 J.G.: El INDEC difundió los datos de la inflación el martes 11, por primera vez da a conocer el índice de precios nacionales, ahora se analiza la evolución de la inflación ya no solo del Gran Buenos Aires sino se desagregan los datos a Cuyo, Noreste, Noroeste, zona pampeana y patagónica y el mes de junio da una inflación del 1,2% lo que le permite a las autoridades económicas y al Banco Central decir que la inflación esta bajando, pero como siempre el 1,2 es un promedio, dentro del cual es más baja la evolución de los precios de bienes y es más alta la evolución de los precios de los servicios, es importante el tema de las tarifas que no terminan de cerrar y que van a seguir aumentando. Por lo tanto, que la inflación sea de 1.2% con tendencia a la baja, la proyección del año que pasó es de una inflación cercana al 42% y una proyección que va del 22 al 24% para todo este año, con mantenimiento de la discusión salarial a todo nivel.
El tema de los docentes estuvo en el centro de la discusión, en este momento hay una parte de los gremios universitarios que están rechazando el acuerdo hecho por el Ministerio de Educación, otros que lo están aceptando. Mientras tanto el Banco Central fijó una tasa de interés a 7 días del 25/26% ratificando una orientación a la economía especulativa más que a un desarrollo de la economía productiva que pueda pensar en el restablecimiento del nivel de empleo.
Por lo tanto, tenés una política monetarista de aliento a la especulación y de restricción a la capacidad de consumo popular con tendencias al desempleo que continúan seriamente con una situación económica que se descarga muy duramente sobre la mayoría de la población.

El debate que hay en la Argentina, ya no tanto en lo económico, porque los indicadores sociales no terminan de favorecer a la mayoría de la población, es un debate político que está muy jugado en el proceso electoral y que lamentablemente más allá de los debates que se derivan de las encuestas o de las opciones políticas mayoritarias, lo que no termina de emerger es un debate sobre una política de carácter alternativa que deje de pensar en términos de hegemonía del capital o de pacto social para generar condiciones para pensar desarrollos autónomos que resuelvan la satisfacción de las necesidades de la mayoría de la población argentina. Es una cuestión política en un momento que tanto Brasil como Argentina y ni hablar de lo que acontece con Venezuela, está mostrando la ofensiva del capital sobre el trabajo y los pueblos, y en ese marco tiene importancia el debate electoral y político en nuestro país.
Buenos Aires, 11 de julio de 2017

Privilegio de la ganancia por encima del salario

La situación económica está complicada para la mayoría de la población, especialmente los de menores ingresos, con inflación y bajo crecimiento, desempleo, seguido de represión (PepsiCo) y miserabilización de la vida cotidiana.
El fondo de la cuestión está asociada a una política económica que deliberadamente promueve la restricción del consumo popular, al punto que estimula tasas de interés elevadísimas para invertir en Letras del Banco Central, ratificada en estos días a un 26,25%.
Especulación versus producción y consumo popular
Así, lo que se promueve es la especulación y quien tiene dinero sobrante lo coloca en LEBAC (Letras del Banco Central), u otros activos financieros, públicos o privados. Es el caso de las inversiones en divisas (dólar, euro, etc.), con lo que aumenta el tipo de cambio o cotización de las monedas externas (dólar a $17,28) y luego se extiende a los precios, tal como vimos hace poco con el combustible, y ya sabemos que faltan en este segundo semestre del 2017 dos actualizaciones más del precio de las naftas.
Sin embargo, esta semana sorprendió el acuerdo del Banco Provincia de Buenos Aires y los Supermercados, quienes a instancia del gobierno provincial dispusieron una oferta, uso de tarjetas mediante, con devolución del 50% de las compras hasta un máximo de reintegro por $1.500.
Quién compraba hasta $3.000 recibiría la bonificación en su cuenta bancaria. El BAPRO aportó el 30% y los supermercados el restante 20%. Hubo colas extensas y record de ventas para un segmento que mantiene capacidad de consumo o que reorganizó su compra mensual, quincenal o semanal para aprovechar la oportunidad.
Atrás de ese fenómeno de consumo estuvo la decisión oficial de la gobernadora Vidal, en plena campaña electoral y en un distrito en el que todos los analistas coinciden que se define la disputa política entre el macrismo y el kirchnerismo.
¿Es una contradicción con la política oficial nacional? No, ya que nacionalmente se avanza hacia el ajuste, tanto como se pueda y mientras, se mantiene la política social masiva, aun cuando se pretenden recortes en salarios estatales, jubilaciones, prestaciones y otros ámbitos del gasto público.
El propio Macri y funcionarios del gabinete afirman que el resultado favorable a Cambiemos en Octubre será el aval social para avanzar con decisión en un ajuste fiscal que tiene consenso en los principales medios de comunicación y formadores de opinión pública.
Sirve el caso comentado para pensar que la resignación de utilidades del Banco oficial del Estado provincial más rico y de algunos de los principales supermercados, mayoritariamente de capitales externos, aun siendo una acción restringida y para ganar votos, favorece el crecimiento del consumo y puede inducir la demanda de bienes y servicios.
Salarios o ganancias
Reorientar ingresos en desmedro de las ganancias favorece el consumo y el ingreso popular,  y puede potenciar el crecimiento de la producción y el empleo.
Salarios y ganancias son las partes componentes del ingreso total de la sociedad. Todos vivimos de salarios o de ganancias, incluida la población inactiva o pasiva.
No hay dinero en los bolsillos que no provenga de su origen en la distribución funcional del ingreso, sea como propietarios de medios de producción o como propietarios de la fuerza de trabajo.
Hasta el que roba apunta a trabajadores o a empresarios; y los recursos fiscales o previsionales tienen origen en salarios o ganancias.
La disyuntiva es ganancias o salarios, que solo puede disimularse cuando crece la economía y esconde la desproporción en la distribución del ingreso entre unos y otros.
Se trata de una contradicción insalvable, que explica en la cotidianeidad las diferencias de objetivos entre la minoría dominante que apropia ganancias y la mayoría empobrecida que vive de la venta de su fuerza de trabajo.
El objetivo de la política económica privilegia la rentabilidad y el desafío es construir nuevo sentido común para instalar una lógica de satisfacción de necesidades, lo que orienta a la civilización a la ruptura del dilema entre ganancias y salarios para rumbear hacia una lógica de satisfacción de necesidades.

Buenos Aires, 14 de julio de 2017